
Carlos Barragán
LA PATRIA | MANIZALES
Siempre que Clara Inés Alarcón viaja se antoja de un pesebre para ponerlo en su vitrina, junto a otros 70 que ya tiene.
La afición por coleccionar pesebres de todos los tamaños la adquirió gracias a sus padres, que le inculcaron desde pequeña que el espíritu de la Navidad debe estar presente en ella.
Tiene belenes de varias regiones del país como Santa Marta, Quindío y Boyacá , y de países como Bolivia, Guatemala, Perú, Panamá y Ecuador.
Desde hace siete años viaja por el mundo con su esposo, un hondureño, trayendo pesebres para su colección. Sus próximos destinos serán Grecia y Turquía.
“En la cultura de donde viene mi esposo, que es una tierra protestante, no celebran los nacimientos como lo hacemos aquí. Fue en Colombia donde él aprendió a querer la Navidad”, dice Clara Inés.
Pasa a veces un año entero sin guardar los pesebres, ya que a su esposo le gusta tenerlos ahí, en su casa del barrio La Carola de Manizales, para admirarlos y que otros también lo hagan.
Clara Inés quiere seguir coleccionándolos hasta el final de sus días y dejarles el legado a sus hijas, como una forma de que la tradición se perpetúe. Ya tiene repartido por mitades su apreciado tesoro entre sus dos herederas.
El pesebre más significativo es el de Perú: “He llorado cuando se me embolata, se me ha perdido dos veces”, comenta Clara, mientras muestra las bonitas figuras esculpidas en la región de Ayacucho.

Este pesebre, hecho con cáscara de naranja, lo admiran quienes van a la casa de Clara Inés, en el barrio La Carola.
Cada pesebre representa una historia. El que adquirió en Guatemala es admirable por la labor y la dedicación que le ponen los indígenas de ese país. Otro que le gusta a los visitantes es uno que le hizo una señora en cáscara de naranja.
También se destaca uno de capacho de maíz que se lo trajeron de Montenegro (Quindío) y otro fabricado en piedra volcánica, de Santa Marta.
El pesebre más costoso de la colección es uno de Panamá, casi no lo consigue y está hecho en porcelana. Clara Inés contó que su próxima meta es traer un nacimiento de Israel, aunque es difícil de encontrarlo por lo caro y la exclusividad del material, una madera especial.

El más costoso de la colección, le costó 170 mil pesos. El más barato llega a 3 mil pesos.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015