Efe | LA PATRIA | Sídney (Australia)
Las temperaturas rondaron ayer los 40 grados en diversos puntos de Australia. Se prevé que este fin de semana se recrudezcan las condiciones y se aviven los incendios en el sureste, donde las llamas cobraron una decena de víctimas mortales y destruyeron medio millar de casas.
Ante estos pronósticos, las autoridades enviaron mensajes de texto a unas 240 mil personas pidiéndoles que evacuen diversas zonas amenazadas en el estado de Victoria, jurisdicción declarada en estado de desastre.
En este estado, que ya vivió en febrero del 2009 el peor incendio de la historia de Australia con 173 fallecidos, se emitieron seis alertas de emergencia y tres de evacuación antes del anochecer por considerarse que los fuegos pondrían en grave peligro la vida de sus habitantes.
Emnisiones de carbono
Desde que comenzaron en septiembre pasado, los incendios han arrasado una superficie de al menos 8 millones de hectáreas, equivalente a la de Irlanda, ha dejado 26 muertos y se calcula que hasta mil millones de animales salvajes habrían muerto y la situación tiende a empeorar.
Los fuegos emitieron unas 349 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera en los últimos cuatro meses, según datos de la plataforma Periodistas por el Planeta, que compara la cifra con los 532 millones de toneladas de emisiones anuales totales vertidas por el país en el 2018.
El profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Fernando Valladares, señaló que el nivel de carbono arrojado por ahora a la atmósfera terrestre resulta escalofriante y de récord.
Según este experto en emergencia climática, el momento culminante de la temporada corresponde a finales de enero y a principios de febrero, dado que durante esta época "se acumula el calor y la sequedad", además de que "el combustible en el campo está muy seco".
Ayer miles de australianos se manifestaron para exigir al Gobierno más medios contra el cambio climático y luchar contra los incendios forestales que podrían agravarse este fin de semana.
"Están ardiendo desde septiembre y necesitamos acciones urgentes", dijo Anneke De Manuel, organizadora de la protesta convocada en Melbourne por los universitarios ecologistas Students for Climate Justice y el movimiento Extinction Rebellion.
Alrededor de 30 mil personas se congregaron en el centro financiero de Sídney para exigir la dimisión del primer ministro, Scott Morrison, que se promulgó un defensor de industrias contaminantes como la del carbón y se niega a relacionar la crisis climática con el agravamiento de los incendios forestales, algo confirmado por la propia Oficina de Meteorología oficial.
"El cambio climático está influyendo en la frecuencia y gravedad de las condiciones peligrosas de los incendios en Australia y otras partes del mundo", admite la oficina meteorológica en su página web.
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