
JUAN CARLOS LAYTON
LA PATRIA | LA PATRIA
Como pocas veces sucede, el Gobierno departamental, algunos gremios, académicos, dirigentes políticos y hasta la misma industria y los sindicatos coincidieron ayer en un tema: su rechazo al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Corea.
En el foro denominado Implicaciones del TLC en la economía caldense, varios de los asistentes no solo calificaron a este acuerdo bilateral como un hecho funesto, sino que aseguraron que solo en Caldas se perderán alrededor de 2 mil 500 empleos directos, en especial en el sector industrial, mientras que en indirectos la cifra superará los 9 mil.
Según afirmó la secretaria de Desarrollo Social, Adriana Arango, todo indica que Caldas será una de las regiones más afectadas, incluyendo la línea blanca, en especial neveras.
En su lista, y en la del mismo sector que se conformó a nivel nacional, denominado Grupo Proindustria, se cuentan empresas como Mabe, Riduco, Iderna, Madeal, Siteco, Dumar, Coneléctricos, Induserv, Servicinc, Inalco y Tromoldes entre las afectadas por este TLC.
"De ahí la preocupación del Gobernador, que manifiesta que el gobierno departamental se opone a la firma del TLC con Corea y respalda a los industriales, trabajadores y empleados del departamento, que laboran en estas compañías", enfatizó.
En el encuentro, donde no hubo contradicciones, pero sí muchos acuerdos entre los expositores, y tanto empresas como sindicatos asentían con la cabeza sobre los efectos del TLC, se concluyó que ahora la tarea es unir esfuerzos con la idea de que sean escuchados ante el Gobierno Nacional.
En la actualidad las ventas hacia Corea son tan bajas, que el reporte de DANE no las incluye como un destino especial, sino dentro del rubro "resto de países". En ese grupo se habla de ventas, a marzo pasado, de 2 mil 586 millones de dólares.
Una cosa contraria sucede con las importaciones, pues en este caso figuran provenientes de Corea unos 190 millones de dólares, cifra que de acuerdo con el director del Grupo Proindustria, Guillermo Rodríguez, se podría incrementar, pues no solo hacen lo mismo que produce Colombia, sino más barato, y con protecciones y beneficios en varios sectores.
"No tenemos necesidad de sacrificar la industria para venderles ferroníquel, es como un taxista que compra gasolina, no hay que hacerle promoción, pues tienen que comprarla", indicó.
En su concepto, la única opción es que el gobierno no firme, porque si bien la mayoría de quejas llega del sector industrial, también hay que incluir en la lista de afectados a sectores como confecciones y alimentos enlatados, grupo en el que Corea es el mayor productor mundial.
Aunque por el lado del consumidor algunos estiman que habrá mayores beneficios, incluyendo vehículos más económicos, de acuerdo con el directivo este es solo el anzuelo. "Es posible que pueda comprar una nevera más barata, pero habrá más gente en los semáforos", aseguró.
Sus estimaciones nacionales es que en todo el país se perderían unos 150 mil empleos, en promedio.
Puso el ejemplo de Colmotores, que modificaría su actividad y se volvería una importadora.
Indicó que aunque se ha planteado que este nuevo convenio puede ser una sacudida para ser más competitivos, en este caso es un atentado que se está fraguando. "Por eso hay que defender el empleo a toda costa", aseguró.
El senador del Polo Democrático Jorge Enrique Robledo aseguró que los estudios indican que el mayor daño será en la industria, particularmente automotriz, de autopartes y electrodomésticos, en especial en Manizales donde se tiene mayor enfoque de autopartes.
"Y si este TLC desquicia la industria ensambladora, como podría suceder, pues esta industria de autopartes quedará sin objeto de producción, por lo que los riesgos son inmensos para que las empresas de Caldas se reduzcan o depriman y terminen como Única (extinta empresa de hilados y tejidos)", dijo.
Aunque coincidió en que pueden llegar algunos artículos baratos, su interpretación es que se terminan estableciendo monopolios comerciales que traen el carro barato para sacar del mercado al competidor, pese a lo cual no se le traslada lo barato al comprador.
"Además nadie es consumidor si no tiene ingreso, y por eso aunque lleguen bienes baratos, si no tenemos empleo e ingreso, seguiremos ñatos de tener las narices pegadas a las vitrinas y no poder comprar lo que hay adentro, por lo que esas son falacias", aseguró.
Otro de los hechos agravantes que se destacó en el encuentro es que la industria coreana es subsidiada, hecho que podría ser más complicado que, incluso, con el TLC con EE.UU.
Robledo coincidió con algunos analistas y gremios que estiman que sí hay desindustrialización en el país, incluso con efectos de una Enfermedad Holandesa, producto de una fuerte revaluación del peso, y dependencia de sectores como la minería.
* Guillermo Maya, profesor economía U. Nacional de Medellín: dicen que hay que estimular el libre comercio, pero primero el país tiene que transformarse productivamente y para eso se necesita apoyo del gobierno, desarrollo de infraestructura y del conocimiento, y mejor investigación.
* Germán Olarte, representante de Siteco: las cifras que se dieron a conocer son demostrables. No tengo claro qué es lo que podemos exportar para Corea, no entiendo cuál es el afán. Dependemos mucho de la industria de electrodomésticos, y si ellos se afectan, igual nos golpeará.
* Diógenes Orjuela, secretario relaciones internacionales CUT: Desde las centrales obreras vemos que hay una integración, porque se trata de una defensa del empleo nacional. Hay una destrucción del aparato industrial colombiano.
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