Osvaldo Hernández
LA PATRIA | Manizales
Carlos Arribas es, quizá, el periodista español con mayor nombre en el ciclismo mundial. Y tiene porque serlo, pues lleva 23 años como redactor de El País, de España, donde le contó al mundo paso a paso la Operación Puerto, el mayor escándalo de dopaje en el ciclismo internacional, en el que estuvieron involucrados dos viejos conocidos en Colombia: Santiago Botero (ya retirado) y Óscar Sevilla (aún activo).
LA PATRIA habló con Arribas sobre ciclismo, Colombia y dopaje.
Tomé la decisión para ver cómo entrena, cómo se prepara y cómo compite Nairo Quintana en su tierra. Aproveché, además, para estar en el Campeonato Nacional.
Una ciudad vibrante y un Nairo Quintana gigante, que es más para Boyacá de lo esperado. Es todo un personaje. Nairo es más que un ídolo y en algunos casos tiene hasta un valor religioso.
Exacto. Hablé con él y entiende lo que significa para la gente. Entiende que mucha gente lo toca y algo pasa. Sus colegas de Boyacá Raza de campeones cuentan que Nairo tiene dos poderes: su palabra, la que se cumple; y el apoyo para todos. Lo dicen sin exageraciones.
Mucha constancia y trabajo. Todos los lunes o un día a la semana saca la bicicleta de la contrarreloj y va por las carreteras. Va muy bien protegido, lleva un coche acompañante, más un policía que le da paso en la vía para que no corte el ritmo. Me causó una gran impresión ver cómo lo esperan en la vía para unírsele al entrenamiento.
No podría prepararse mejor. La altura, entre 2.600 y 2.700 metros, es lo ideal. Para una persona nacida a nivel del mar, es algo inusual, pero para Nairo es lo ideal y vemos los resultados.
Ha sido dos veces segundo; ha crecido, ha madurado. No debe cometer los errores de antes y está cerca. Para ganarlo depende de muchas cosas, que llegue bien, que no pierda tiempo en etapas tontas, que no se caiga, que no se lesione. Que sepa llevar esa condición de favorito. Está en la edad, porque los rivales vienen en descenso.
Hasta ahora ha tenido mala suerte por las caídas de Jónathan Castroviejo y Mallori, dos de sus mejores gregarios.
Es parte de la penitencia que hemos cometido en el ciclismo. Les ha tocado llevar la cruz a cuesta y lo han hecho con decoro. A ellos les toca más duro porque en Europa se piensa que en Colombia no hay controles, que están perdidos en aldeas remotas, cuando es todo lo contrario, porque hay ciudades y tecnología por todas partes. Más localizables no van a estar en otra parte.
Vi un ciclismo, corroborado con los resultados de la Vuelta al Valle, quizá, lo mejor está fuera del país. Hay un gran afición, hay equipos en todos los departamentos, jóvenes, pero ganan los mismos y los viejos, como Óscar Sevilla. No hay renovación porque faltan estructuras sólidas, una verdadera lucha antidopaje en todos los niveles y falta un anhelo de grandeza.
Eso es verdad, es un fenómeno necesario. Allí están todos, llegaron muy jóvenes y están consolidados.
Lo del Gobierno, por intermedio de Coldeportes o del Comité Olímpico, que le da un dinero a un mánager italiano para armar un equipo con los mejores corredores colombianos, resultó un fracaso absoluto. Ni el mánager tenía idea de quiénes eran los ciclistas y tampoco los supo tratar, preparar y entenderlos. Colombia tiene capacidad de tener mánager, director y entrenador propio.
La sensación de que todos los rumores que corrieron hace cinco años eran ciertos. Cuando Fabián Cancellara ganó París Roubaix y parecía que iba en moto. Después de luchar y limpiar en algo el ciclismo en Europa y lograr que la gente vuelva a creer en el ciclista y ahora aparece esto.
Ya detectado significa dos cosas: primero, que existe, y segundo, que es eficiente. Es un atajo lamentable y seguramente ya se han usado. Por fortuna no se han detectado en una gran carrera.
Es más limpio que hace 20 años, eso es seguro. Decir que está limpio al cien por cien es complicado porque se hace la ley y se hace la trampa. Los controles y el pasaporte biológico aumentan el número de medicamentos prohibidos e incontrolables. Todo al final es un acto de buena fe, debemos creer que el ciclismo ha mejorado y eso nos viene bien a todos.
Hay dos deportes muy señalados como el atletismo y el ciclismo. Hay grandes disciplinas en las que apenas hay controles y son grandes posibilidades para el dopaje: natación, allí no hay controles ideales como lo debería ser. El fútbol es otro, pero son deportes económicamente muy fuertes y el positivo de una de sus figuras les haría mucho daño.
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