Fanny Bernal Orozco


“El territorio de la familia puede llegar a ser, sin duda, el espacio de las incomparables felicidades infantiles, de la protección, de las promesas bondadosas, de la entrega sin reparos, de las leyendas inspiradoras de la compasión y del amor. Pero también puede ser la zona de las amenazas, de la ira y el rencor reprimidos, de los sacrificios inútiles, de los chantajes sentimentales, de la censura, del abuso impune y de las infamias encubiertas. Así, en ese reducto íntimo y cerrado, estarían las historias esenciales del mundo, todo aquello que le pueda suceder a cualquiera” Julio Paredes 2000 “Asuntos familiares”.
Dentro de las relaciones familiares se crean dinámicas propias en la manera de comunicarse, de generar diálogos, de dar y recibir el afecto, en las formas de cuidado y atención entre cada uno de los integrantes, así como en las condiciones que cada uno posee para afrontar las diferencias y desafíos que la convivencia ocasiona día a día. El ideal de familia, que todavía se lee en algunos textos académicos, no es la realidad. Una cosa es vivir bajo el mismo techo y otra muy distinta, que sus integrantes se apropien de las responsabilidades que cada uno tiene en la tarea de construir vínculos, de dar ejemplos sensatos y adecuados que ayuden a crear nuevos aprendizajes, que permitan pensar el mundo o transformarlo.
Hay familias en las cuales no se habla, se grita, se impone, se controla y se limitan las palabras de queja, escenarios dónde no existe el tiempo para la escucha. Con frecuencia en consulta las personas se lamentan de que en su casa no tienen con quién hablar; cuando hay que tocar un asunto importante que concierne a la situación familiar, hay un berrinche, un grito, una tirada de puertas, y hasta allí se llega, esta actitud, queda reducida a la intención.
Es curioso cómo de puertas hacia adentro, pasan tantas cosas que son tan difíciles de contar y visibilizar. Se aparenta alegría y unión así en su mundo interno sientan innumerables quiebres y heridas emocionales. Y lo que más llama la atención es que viven en la eterna espera del cambio o de que ocurra un milagro. Las parejas que viven en permanente conflicto y que han llegado hasta asumir diferentes tipos de violencia o maltrato, no solo están afectando sus vidas, su presente y lo que les queda de futuro, sino también la de sus hijos.
Los actos de violencia afligen y trastornan de una manera dolorosa la salud mental de los hijos, y en ocasiones también la física, así entonces cambios de comportamiento en la relación con amigos o pareja, deserción escolar, bajo rendimiento escolar, ansiedad permanente, miedo de llegar a la casa, ideación suicida, altos consumos de licor u otras sustancias; fantasear con dejar todo tirado y desaparecer, trastornos de conducta, emociones perturbadoras y resentimiento hacia uno o los dos progenitores, entre otras, son algunas de las actitudes y pensamientos que surgen como consecuencia de los actos de maltrato que emergen dentro de los escenarios familiares, heridas que requieren tiempo y apoyo para sanar y cicatrizar.
La aceptación de la violencia y el maltrato, por miedo a la soledad, o como una manera errada de considerar que así se resuelven los conflictos, es un claro ejemplo de lo que asimilan los hijos cuando les corresponde vivir con seres emocionalmente perturbados.
Hay familias que viven en el limbo, están perdidas no ven, no entienden, no oyen, en fin viven en una completa oscuridad. Otras permanecen en un constante purgatorio, hay un fuego lento, muy lento que les quema, sin embargo no hacen nada para movilizar cambios, se quedan en la queja o sufren con cierto estoicismo, siempre tienen un ‘que fue que’, o una razón para quedarse, aguantar y esperar. Otras viven en un infierno constante, que les origina tanto enfermedades emocionales, como físicas, y se han quedado ahí, creyendo erróneamente que esa “cruz” hay que cargarla, sin siquiera darse la posibilidad de una ayuda.
Cabe la siguiente pregunta:
-¿Cuántas de estas familias habrán conocido el cielo?
*Psicóloga
Profesora Titular Universidad de Manizales
fannybernalorozco@hotmail.com
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