Jaime Alzate


Esto, que parece un trabalenguas, es el reflejo claro y preciso de lo que sucedió en la convención del nuevo partido uribista que se llevó a cabo la semana pasada en Bogotá. Todo estaba previsto y por eso se puede decir que no hubo sorpresas que la hicieran salir de la línea trazada por el gran gurú, el Dr Uribe. Sin embargo, después de que en varias encuestas se daba por ganador de la candidatura a la presidencia de la República a Pacho Santos, se presentó la sorpresiva sorpresa de que no solamente ganó Óscar Iván Zuluaga, sino que lo hizo con el 56% de los votos y no hubo siquiera necesidad de ir a una segunda vuelta, como preveían hasta los más optimistas.
Claro que en toda esta convención se vio la mano diestra del Dr Uribe, quien no deja de asombrarnos por la forma inteligente con que enfrenta los más complicados retos, que ahora en esta campaña presidencial se presentan con tal magnitud, que vamos a tener la oportunidad de ser testigos de uno de los comicios más interesantes, más riesgosos y más determinantes del futuro de Colombia.
Después de lo sucedido el panorama ha dado un vuelco total, comenzando porque el mayor damnificado, el Dr Pacho, no quedó para nada tranquilo y estoy seguro que una vez pase el mes que se dio de tregua antes de pronunciarse, las cosas no van a seguir tan fáciles para Zuluaga, quien puede esperar con toda seguridad que su enfrentamiento no va a ser solamente con la oposición al uribismo, sino que va a tener que dormir con el ahora menos amigo, quien va a estar muy toreado.
Hago aquí un pequeño cambio de tercio, para expresar que estoy de acuerdo con una corriente del Centro Democrático que tiene el convencimiento de que la candidatura a la Alcaldía de Bogotá le caería como anillo al dedo al Dr Pacho, y sin duda por todas sus cualidades, que son muchas y valiosas, sería la salvación de nuestra capital, que vive una de sus peores épocas, sufriendo la pésima administración de un exguerrillero que ante su incapacidad para gobernar una de las ciudades más importantes del mundo, está amenazando con que si es destituido se irá de nuevo al monte, de donde salió, en medio del terrorismo acolitado por él mismo, probando así su inutilidad al no haber podido ejercer con eficacia el segundo puesto en importancia del país.
Pero volvamos al Dr Zuluaga. Todos le reconocemos la capacidad intelectual que tiene para llegar a la Presidencia, demostrada en los distintos puestos que ha ejercido. Su lealtad a quienes le han ayudado es reconocida, y el talante de líder que enfrenta con claridad las grandes multitudes que arrastra una contienda de esta naturaleza, lo ponen en lugar de privilegio para volver a recuperar ese sentimiento de unión contra la violencia y el terrorismo que tanto se nos ha debilitado en épocas recientes.
Para nosotros, los caldenses, lo que ha sucedido nos llena de gran satisfacción y tenemos que, desde este mismo momento, comenzar a trabajar con ahínco para volver realidad ese sueño que hace tiempo tenemos metido en nuestras mentes, y es el de tener un Presidente de la República nacido en las breñas caldenses. Y a fe que el Dr Zuluaga nos ha llegado en el momento más oportuno. Aquí no caben divisiones, ni peleas parroquiales, ni envidias politiqueras, ni nada que se les parezca. Llegó la hora de volver a encauzar al país, y somos los coterráneos del próximo presidente quienes tenemos en nuestras manos la gran responsabilidad de unirnos alrededor de su nombre, marcando la pauta para que en las próximas elecciones el país se dé cuenta de que es mucho lo que está en juego: nada menos que la suerte de nuestra patria.
Tenemos una última oportunidad de volver a respirar con tranquilidad, sin el temor de tener a los bandoleros, que lamentablemente han vuelto a retomar fuerza, respirándonos en la nuca, destrozando la tranquilidad que tanto trabajo nos costó recuperar. No podemos ser inferiores a nuestro destino, así que todos vamos con disciplina y entusiasmo a montarnos en la nave ganadora, y vamos a comenzar llenando con mucho cuidado los formularios que están circulando por toda la ciudad para que la inscripción del candidato se haga sin que corramos el peligro de demandas interpuestas por los contrincantes, que esta vez van a tener que dar una dura pelea.
P.D.: Que no nos pase esto: Hay días en las que uno domina al tigre; y hay días en las que uno es el almuerzo del tigre.
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