Jaime Alzate


Una de la mejores noticias de los últimos tiempos la dio History Channel, uno de los canales de televisión más importantes del mundo, que nos ha permitido mantenernos bien informados sobre los distintos fenómenos del planeta, llevó a cabo una encuesta en casi todos los países entre civilizados y medianamente desarrollados, con el fin de encontrar quién creían que es el Gran Ciudadano en cada uno de ellos.
Como coordinador de este proyecto resolvieron nombrar al diario El Espectador, conocido porque después de haber sido uno de los periódicos que llevó durante su historia el pabellón de la honestidad y la libertad de prensa como estandarte, se vino en picada al perder el respaldo de sus lectores, teniendo que llegar a la penosa situación de considerarse en quiebra. Fue gracias a la melancólica intervención del Grupo Santodomimgo como lograron sobrevivir a esa ruinosa condición, pero nunca han podido recuperar el prestigio que habían recibido como gran legado de sus ancestros.
Pues bien, en la encuesta mencionada, para sorpresa quienes hoy orientan ese diario y sus satélites, los resultados, que para muchos son lógicos, dieron que nuestros compatriotas escogieron como El Gran Colombiano al doctor Álvaro Uribe Vélez expresidente de Colombia, con un memorable 30,2%.
Si la mayoría del país lo eligió, por algo ha de ser, y aunque la avalancha mamerta no esté de acuerdo, sin desconocer muchas cosas buenas del actual Gobierno, la administración Uribe nos dejó en una plataforma de paz y tranquilidad que ojalá no vaya a desaparecer, como todo indica que está sucediendo.
La votación se hizo pública el sábado pasado en horas de la noche, y el domingo a primera hora entrevistaron en Caracol al señor Fidel Cano, director de El Espectador, quien sin reato alguno se trató de quitar la enjalma declarando que ellos solo habían sido un referente, pero que no tenían nada que ver con la elección, como si su responsabilidad como coordinadores nacionales de la encuesta no fuera para asumir con honestidad los resultados, así fueran en contra de sus deseos. Y para lavarse las manos salió con la perla de que él tenía su propio candidato, el Nobel Gabriel García Márquez. Me hubiera parecido excelente hubieran escogido a Gabo, pero me da lástima que el pedestal en que teníamos los colombianos a ese ícono del periodismo se haya convertido en un periódico donde sus directores sacrifican su prestigio para satisfacer sus odios. Esta elección, sin duda, fue la noticia buena de la semana
Un hecho muy malo. El vil asesinato del agente de la DEA cometido en Bogotá por otra de las múltiples bandas de asesinos que azotan con crueldad a nuestra capital y como al resto del país, nos dejó aterrados. La frialdad con que cometieron el sangriento hecho me recuerda lo que me decía un amigo gringo, muy metido en asuntos de investigación del gobierno de USA, y que me impactó por la realidad que encierra: "Colombia es uno de los pocos países donde los malandrines matan primero y roban después". Así sucede con pasmosa frecuencia, y a pesar de todos los esfuerzos que hacen nuestras fuerzas armadas y de inteligencia, cada vez que damos un paso adelante se presenta un hecho tan repudiable como este nos vuelve a caer el estigma de salvajes con que nos mencionan en varias partes. Hasta ahora, es de felicitar muy sinceramente a la Policía por la rapidez y efectividad con que están resolviendo el caso. Sin embargo, la noticia de que sin fórmula de juicio una juez dejó en libertad a dos de los implicados por errores de la fiscal encargada de la acusación es muy preocupante. Ojalá que el cambio de fiscal logre volver a encarrilar el juicio, porque, sin prejuzgar, al escuchar las declaraciones de los dos choferes me pareció que estaban muertos del susto, o eran compinches responsables del asesinato.
Esto último es lo más probable. Ojalá la justicia actúe como debe ser, con toda la honestidad necesaria, y no se nos vuelva este crimen como el caso del muchacho Colmenares que cada día cae en un pozo más profundo por la forma absurda como lo han llevado.
Finalmente, lo que está pasando en Ocaña y el Catatumbo es para ponernos muy nerviosos. La infiltración asesina de las Farc y el Eln ha dejado una cantidad elevada de heridos y muertos que de ninguna manera justifican una protesta campesina, que de por sí tiene que ser pacífica. Es para que vayan viendo lo que se nos viene encima con las conversaciones de paz en La Habana.
P.D. Los perros abren los ojos a los 15 días, un idiota no los abre nunca.
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