Pedro Felipe Hoyos Körbel


Nuestra literatura local posee pocos seudónimos que hayan adquirido independencia, hablo de esos nombres que rebasaron la dimensión y la personalidad de sus ‘verdaderos’ autores. Conocemos a Listz, seudónimo con el cual firmaba algunas veces Rafael Arango Villegas; Aquilino Villegas en ciertos escritos se firmaba Polux; Luis Donoso era Roberto Londoño Villegas; y Fernando Londoño Londoño tomó el de Bachiller Carrasco, pero un seudónimo que haya adquirido vida propia fue Mauricio empleado o ‘creado’ por Tomás Calderón. No me imagino de dónde surge el hábito de usar seudónimos en la literatura, se supone que no se está buscando el anonimato para evadir la responsabilidad moral o penal del escrito; conjeturo su origen en algún deje romántico que nos haya llegado de la Francia decimonónica. De todas formas Mauricio, el columnista del periódico "LA PATRIA" desplazó a Tomás Calderón, el poeta y el aún más fino prosista de "60 Minutos".
Yo he sido un ferviente admirador de Tomás Calderón toda mi vida. En el periódico "Arte", primer producto editorial que yo produje en 1984, incluí un texto suyo: "La Leyenda del Caracol" que a la vez había tomado de la revista "Cervantes" del año 1930.
La obra literaria de Tomás Calderón, nacido en el año 1881 en Salamina, es difícil de clasificar debido a su originalidad e independencia: por edad Calderón debería ser modernista como su coetáneo Aquilino Villegas, mas rehusó todo ese ambiente exótico y de ensueño y practicó una literatura ajena a las tendencias típicas de su época. Al igual que un paisajista, Tomás Calderón, con su palestra abarrotada con adjetivos, coloreaba sus palpitantes textos y de paso creaba un estilo propio. Nuestra naturaleza y paisaje adquirieron en la obra de Tomás Calderón la plasticidad de un lienzo expresionista. La fuerza de las imágenes plasmadas por Tomás Calderón se percibe perfectamente en el siguiente trozo: "… El amanecer es de una inquietud sencilla: hay en todo, el color de los frutos maduros; el alba es un fruto maduro que se seca en el atardecer. En un bardal del arboloco, ese árbol de corazón liviano como el viento, canta un gallo suntuoso de blancura como si hubiera sido engendrado en una copula de lirios: en el rojo casco de su cresta se ve ondular una sangre nueva...". Por estar su obra engastada en la naturaleza se le podría endilgar ser seguidor de Rousseau, padre del romanticismo, porque las más sentidas descripciones y creativas simbolizaciones de nuestros paisajes se encuentran en sus páginas. Silvio Villegas en el prólogo del único libro de Tomás Calderón, que lleva el título de "60 Minutos", publicado por el editor Arturo Zapata en 1933, dice: "… Sus páginas necesitan los cinco sentidos humanos porque llevan la música del río, el color del paisaje, el sabor de las mieles del trópico, el olor de los herbazales maduros y el fino terciopelo de las frutas calientes...".
Como buen lector Tomás Calderón asimiló un sinnúmero de influencias literarias pero es el mundo, que siguió Calderón como ejemplo. Para él escribir no fue cumplir con un estilo literario o ajustarse a los cánones de una escuela literaria y de esa manera adquirir la perfección. Su necesidad fue más allá. Con cada frase este autor se apoderó de su entorno, externo como interno. Su original ojo y su exigente corazón buscaron y hallaron un lenguaje y estilo único. También observó el leopardo: "… Para los verdaderos artistas el mundo será siempre una representación de nuestros sentidos...".
El caso de Mauricio o ¿debería decir la obra de Mauricio? es muy diferente. Mauricio publicaba diariamente su columna en "LA PATRIA" llegando a convertirse en uno de los más importantes forjadores de opinión de la ciudad. Con dedicación y a través de los años fue elaborando un gran número de retratos e instantáneas de Manizales y sus gentes. Gracias a los escritos de columnistas como Mauricio "LA PATRIA" es el depósito donde se guarda la esencia de nuestra ciudad, y no hablo solo de su historia. En el archivo de este periódico está a salvo un importante saber; no se trata de las noticias esenciales a un diario, sino la toma de pulso de una sociedad.
Se dice que Manizales ha perdido su personalidad y carácter, que cada vez se parece más a cualquier otra ciudad intermedia colombiana, y que esto no fue así cuando esta urbe ocupaba el quinto lugar en la jerarquía nacional. Coincide que es esa la época cuando Mauricio hizo sus observaciones a través de la palabra escrita.
Me causa algo de hilaridad pensar en ciertos planificadores de ciudad, hoy se debe hablar de coachs, embebidos en teorías y métodos carentes de humanismo, pretendiendo diseñar la, o una mejor, ciudad. ¿Cómo reaccionarán estos tecnócratas cuando el sentido común les indique acudir a este archivo para poder obtener una imagen de la ciudad y dilucidar su real dimensión? No creo que sea un exabrupto decir que Manizales no solo se compone de estadísticas e indicadores. Manizales tiene un alma que fue captada y plasmada en sus columnas por hombres sensibles y visionarios como Mauricio.
Ante Tomás Mauricio Calderón, este delicado poeta cronista, claudica todo buscador de Internet (Ni siquiera aparece). Los sueños y anhelos de este poeta jamás se podrán graficar o verter en estadísticas, pero sí estoy convencido que el análisis de la obra de este hombre de letras, luchador de palabras que capturó emociones y definió ideas, aportaría las bases para una agenda acerca del futuro de Manizales como un todo y no solo como accidente operativo dentro de un corredor logístico.
Pienso que los descendientes de este hito de nuestra cultura, muerto en 1955, no deben esperar un aniversario más y publicar una juiciosa antología de escritos de este poeta faro y así brindarle a Manizales un espejo que sirva para confrontar su rostro.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015