Efrain Castaño


Si bien se busca talento en un anunciado programa y de verdad que nos quedamos asombrados ante la capacidad y variedad de creatividad, arte y belleza de algunos actos presentados, me encontré con una persona que de verdad tiene talento aunque a veces es ignorada, desprestigiada, burlada y hasta por algunos insultada.
Es una mujer, cercana a nosotros, conocida y por muchos amada; es una mujer que sin profundos estudios logra hablar y actuar con una sabiduría que se queda tatuada en el alma; su presencia es estímulo, impulso, cátedra, arte, belleza, amor.
Esa mujer, ese ser que tiene talento de verdad, es la madre; vale la pena recordarlo a la puerta de la celebración de su día que quiere agradecer su presencia en la vida.
Tiene un talento único para esperarnos nueve meses como el otoño aguarda la bella primavera e inventar caricias que desde pequeños nos hace sentir que somos recibidos con amor; sin estudios de la profundidad del ser nos hace caminar, emitir las primeras palabras, dar los primeros gritos de gozo o dolor, voltear la cabeza al escuchar sus pasos o distinguir su voz aún entre la multitud.
Sus silencios nos hablan y sus palabras nos producen silencios de reflexión y vida sabia; con tal de hacernos sentir su amor se inventa palabras que no están en el diccionario y que expresan el caudal de vida que nos marca la existencia; son palabras únicas que ella nos regaló, se inventó, nos deja como herencia en la piel.
Tiene un talento único para atajar las lágrimas que asoman a nuestros ojos mitigando con una sola palabra o caricia suya el golpe de un fracaso, una desilusión, un error y hasta un crimen; es capaz de agrandar la risa con su compañía y palabra.
Cuando tenemos riqueza nos recuerda que debemos compartirla; cuando vivimos en pobreza nos estimula a estar fuertes, sin odios, sin complejos y a trabajar fuerte para alcanzar la realidad de nuestros sueños.
En nuestros aciertos aplaude y goza; en nuestros errores corrige y muestra caminos; con frecuencia nos invita a acompañarla para que de rodillas alabemos, demos gracias, escuchemos o pongamos nuestra vida en manos del Señor que todo lo guía, puede y ama.
La madre es como el corazón: palpita de amor sin cesar, aunque no la veamos siempre está en nosotros, aunque no nos hable es impulso vital, mensaje y página de vida.
Ahí se las presento: es la madre, la que tiene talento, la que es regalo de Dios para la vida; rica o pobre, estudiada o no, sana o enferma, presente o ausente es la que tiene talento porque da vida, amor y sabiduría; aplausos.... tiene talento.
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