Jaime Alzate


Si analizamos detenidamente lo que nos está pasando y lo que se nos viene encima después de despojo que hicieron los "honorables miembros" de la Corte Internacional de Justicia, el panorama es bastante oscuro. Todos los reclamos que pretendamos hacer ante organismos como la ONU, la OEA, o Mercosur son de total inutilidad, porque ninguno de ellos va a querer meterse en problemas enfrentándose a fallos que por más injustos y aberrantes que sean, no hay forma de argumentar que sean echados para atrás. Ni siquiera los múltiples perjuicios que producen a los habitantes de una zona de nuestro país donde en forma inhumana cientos de nativos de nuestras islas fueron privados de su honesta forma de subsistir.
Pongámonos a pensar qué sucedería si, como se está hablando, mandamos nuestras fuerzas armadas a tratar de recuperar por la fuerza los mares que consideramos siguen siendo nuestros, y vemos un panorama muy oscuro. De ser un país civilista, vamos a convertirnos en violadores de pactos internacionales y los primeros que van a formar un bloque para defenderse, como con toda seguridad está sucediendo, son los amigos del baboso de Ortega, a quien puede ser que Colombia tenga la capacidad de mandarlo a freír espárragos, pero no podemos olvidarnos que no está solo y cuenta con aliados muy peligrosos como Cuba, Venezuela y Ecuador, que no se van a quedar de brazos cruzados viendo lo que pueden llegar a pensar en una agresión de nuestra parte a su compinche.
Pensando con cabeza fría, tenemos que admitir que aunque podemos y debemos dejar sentado nuestro rechazo haciendo público el desacato al fallo, lo demás es un saludo a la bandera, porque tenemos que irnos acostumbrando a tragarnos el tiburón que nos sirvieron por haber descuidado durante tantos años en un asunto al que ningún gobierno, desde hace 40 años, le puso la atención que debería haber sido de primerísimo orden. Lo peor de toda esta tragedia es que en un par de meses nos estaremos olvidando de todo, y los nativos, las víctimas inocentes de toda la politiquería, seguirán teniendo que aguantar la pobreza contra la cual es muy poco lo que se ha hecho por parte de los gobiernos centrales. Es hora, aprovechando este sentimiento de frustración, de convertir a las islas en un sitio de máxima atracción del turismo internacional, haciendo inversiones que como ha sucedido en cientos de otras islas del mundo se han convertido en paraísos turísticos y fiscales que atraen inversionistas. El sector financiero colombiano, que tanto pregona sus capacidades, al nivel, dicen, de cualquier banco del mundo, con una legislación clara y definida puede darle a las islas la reparación que les estamos debiendo.
Con toda honestidad, y sé que esto molestara a algunos que piensan lo contrario, estoy convencido de que todo lo que hagamos será inútil en la práctica, porque poniéndonos en el sitio de Nicaragua, ya hubiéramos mandado todas nuestras fuerzas militares a no dejarnos tocar ni un centímetro de agua si el fallo nos hubiera sido favorable. Sí, me parece bien que desacatemos el fallo como una demostración de rechazo a la Corte, y como una forma de irnos blindando para un futuro peligroso que tenemos por delante, pues no podemos olvidarnos que algunos de nuestros vecinos están agazapados para darnos otro zarpazo.
Pero también debemos ir pensando en dejar de ser, como ya lo comentó alguien, en los sapos, que somos los primeros en correr a someternos en cuanto organismo de burócratas internacionales les dé por fundar, ya que nos están demostrando por la malas que eso sirve para un carajo.
P.D.: Bueno el vino cuando el vino es bueno. Y quien a este mundo vino, si no le gusta el vino ¿a qué vino?
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