Luis Prieto


El largo paro cafetero no fue una huelga de trabajadores, algo normal que se presenta en cualquier parte del mundo, y que se soluciona sin mayores traumas con un arreglo entre representantes de los trabajadores y de los empleadores.
Fue un paro de propietarios: pequeños, medianos y grandes. Un paro con obstrucciones viales que prácticamente paralizaron el país, más enfrentamientos con la fuerza pública y un escape por el foro de los miembros que integran la autoridad de la Federación de Cafeteros.
Paro único, al parecer, en la historia de Colombia. Los cafeteros han sido un gremio bien integrado, cuyos miembros están debidamente identificados mediante documentos mutuos. Dicho sello cafetero simboliza su inmenso sentido de pertenencia. Mediante este documento votan en proceso escalonado, para elegir su organización directiva, hasta llegar a los miembros del Comité Nacional de Cafeteros.
El reclamo de los cafeteros es justo. Los costos de producción son superiores al precio de venta, con un pago en dólares y en declive en el exterior, donde se vende su producto. Para su desgracia, esa moneda está devaluada por razones externas y al convertir a pesos el producto de su venta, le llega al productor un monto inferior al costo de su producción.
Unas cuentas claras que vienen desde hace rato corroyendo poco a poco y en creciendo la vida familiar de las miles de familias cafeteras, esparcidas por más de veinte departamentos de Colombia.
Uno se pregunta por qué el precio de café colombiano se reduce en un mercado demandado, siendo, como se nos ha enseñado, el mejor del mundo. No sería que a los directivos se les fue la mano en el loable cambio de cafetos ancianos de baja producción, por nuevos sanos y vigorosos pero productivos solo a los tres años. Sacando de un tajo de la producción un número de cafetos, tan excesivo que se produjo una escasez de café colombiano en las firmas tostadoras que lo mezclan con otras clases baratas, como el robusta del Brasil que hacen la mayor proporción. Su ausencia de estas mezclas produjo reemplazos que tomará tiempo para erradicarlos.
Esta, en fin, es una aproximación a la verdad de la situación cafetera, que sumada a otros ingredientes adicionales, se sabía desde el principio, como lo sabía el gobierno que siempre ha tenido en el Comité de Cafeteros sillas a su disposición.
Para quienes integran la dirección de esta institución, cafeteros y gobierno, se supone que era claro que una situación de esta naturaleza se salía de las manos y se radicaría en la Casa de Nariño, para que allí se re estudiara y se le diera una solución extra institucional, que no era distinta a la obtenida con un paro nunca antes visto, que estuvo al borde de producir un gran colapso nacional.
Esto tiene que tener unas consecuencias institucionales en el interior de la organización cafetera, que no puede tolerar que su máxima directiva desaparezca de la escena, dejando que sus delegados paren a Colombia y que el Presidente del país tenga que enviar a las volandas a medio gabinete y decenas de asesores, con el vicepresidente a la cabeza, para que le hicieran frente a este problema que ha debido solucionarse desde que nació y en los sillones de la junta del Comité Nacional de Cafeteros, donde también se sientan sabios del gobierno. Al final parece que con el vicepresidente hubiera sido suficiente.
La nueva directiva que debe salir de las entrañas de unos comicios cafeteros, ha de integrarse muy rápido antes que lo haga el gobierno, según amenazó un ministro que inclusive mencionó una reestructuración del esquema que rige la organización cafetera.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015