Efrain Castaño


Un amigo que vive en Rusia me ha contado un interesante detalle de la celebración en la fiesta de la Pascua en aquel lugar.
Asistió a uno de los pocos templos católicos de aquel histórico sitio para celebrar la Vigilia Pascual la noche entre el 7 y 8 de abril; eran pocos pero muy entusiastas los integrantes de aquella pequeña comunidad celebrante.
Me cuenta que fue entusiasta el grito de "Cristo resucitó, aleluya" que la liturgia pone en boca de todos esa noche, la más importante del año cristiano; era hermoso hacer esta exclamación en medio de un mundo educado en el materialismo ateo difundido y enseñado desde hace años.
Al terminar y salir a la calle se encontró con un hecho que le llenó de más entusiasmo; se halló en medio de algunas personas que como cosa no usual se saludaban esa mañana con cariño y calidez; un abrazo y la frase "hermano, Cristo ha resucitado" con el símbolo de un beso en la mejilla se repartía a todos.
Esto traía la consecuencia de la pregunta "qué les pasa" a estos, de dónde su emoción manifiesta, por qué su saludo fraterno y a todos, por qué esa alegría.
Es el contagio de la verdad más inaudita, pero inmensa para toda la humanidad que celebramos los creyentes en Pascua: Cristo resucitado nos ha traído a todos la nueva vida; es noticia para contar y mostrar; es el eco de la pascua judía en cuya celebración se pregunta: "¿por qué esta noche es distinta a todas?" y la respuesta es clara: "porque una noche como esta Dios pasó entre su pueblo para decirle su eterno amor, para hacerlo pasar de la esclavitud a la libertad, de las tinieblas a la luz".
Es la historia de un viviente ya cicatrizado y vencedor Teillhard decía: "para cada uno de nosotros, todo acontecimiento, toda energía, se reanima con su influencia y atractivo".
Dostoievski comentó alguna vez: "sobre la tierra todos andaríamos errantes, si no tuviéramos la preciosa imagen de Cristo para guiarnos; sucumbiríamos y erraríamos de todo como el género humano antes del diluvio". Y Hegel llegó a decir: "Jesucristo es el quicio de la historia" y José Luis Martín añade: "tal vez este sea el más alto orgullo de nuestra raza: que Él haya sido uno de nosotros".
Después de la Pascua, culmen de la Semana Santa, debiera ser tan especial nuestra vida que muchos debían preguntarse: "qué les pasa" a estos, qué es esa alegría, ese cambio de vida. Pascua es luz, vida nueva, horizontes de inmensidad, paisaje de esplendor.
Bravo Gallardo resume bien la Pascua: "el lugar decisivo de la experiencia del resucitado no es la teología ni la liturgia sola, es el seguimiento".
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015