Jaime Alzate


Después de varias generaciones de colombianos que nunca hemos sabido lo que es vivir en paz, y que diariamente nos despertamos con el temor de tener que revivir las más crueles masacres ocasionadas por los mismos asesinos de siempre, hoy esa intención de irse al monte a luchar por una causa que pudiera ser valedera, como lograr una verdadera justicia social para un pueblo que mucho ha sufrido por su permanente miseria, hoy, repito, el proceder de las Farc está muy lejos de esos objetivos.
Fuera de los actores del conflicto, que se siguen reproduciendo rápidamente a pesar de la valiente actuación de nuestras Fuerzas Armadas, el resto de colombianos ansiamos que algún día ese despertar sea bajo la aureola de una paz bajo la cual sintamos que nuestros hijos y nuestros nietos puedan ir con tranquilidad y seguridad a sus escuelas, protegidos por las alas de sus ángeles de la guarda para que sin la amenaza de los criminales regresen con la sonrisa en los labios a la protección de sus hogares.
Lo anterior como preámbulo al comentario sobre las últimas y sorpresivas noticias que nos ha dado el presidente Santos sobre lo que él llama "diálogos exploratorios", que según parece se vienen realizado desde hace más de un año. Según Francisco Santos, exvicepresidente de la República, todo comenzó cuando se realizó la primera reunión de Santos con Chávez en Santa Marta, donde nuestro presidente le pidió su ayuda para entrar en negociaciones con las Farc a lo que el dictador accedió, supongo que con emoción al ver que nuevamente se le abrían las puertas para volver a entrar a ser parte decisoria en la vida de Colombia.
Desafortunadamente esta situación ya la vivimos, no solamente con la amarga experiencia de El Caguán cuyos detalles de traición y burla de parte de Tirofijo tan duro golpearon al Dr Pastrana, sino con todos los expresidentes y hasta con el mismo Dr Uribe quien a pesar de su valor e inteligencia cayó en las astutas celadas que le tendió Chávez, y que se hicieron públicas cuando pretendió sobornar a un general del Ejército brincándose vulgarmente el respeto que le debía a quien le había entregado su confianza.
Aquí es donde comienzan mis temores. Los farianos han demostrado hasta la saciedad que en su mente traidora y sanguinaria no es posible confiar, por eso las consecuencias de lo que puede venir realmente nos hacen estremecer. Para los colombianos, especialmente para los ya mayorcitos, la gran esperanza es dejar de herencia un país en verdadera paz, pero sentimos que las estrategias que todos los gobiernos han adoptado, y que se me hacen muy parecidas unas de otras, no son las que nos van a llevar a alcanzarla. Todo lo anterior aunado a que se convino que se negociaría sin detener la barbarie por parte de los bandoleros, me parece hace que empeore las cosas.
Es muy difícil defender teorías que pueden tildarse de guerreristas; pero aquello de que "la guerra se gana ganando la guerra" es más que valedero en Colombia, por la clase de enemigo que nos ha tocado sufrir, y cuya finalidad no es la justicia social de que hablábamos antes y que con la boca llena pregonan los bandidos, sino, y esto es clarísimo, del gigantesco negocio del narcotráfico que mantiene a los cabecillas viviendo como reyes en países que como Noruega y Suecia, países que de una manera por demás estúpida siguen creyendo en las buenas intenciones de quienes día a día nos despiertan en una constante pesadilla, abriéndoles las puertas y ofreciéndoles un inmerecido asilo, olvidándose de lo que en nuestra patria tenemos que sufrir por su culpa.
Con el corazón en la mano, doy mi palabra, que le deseo al presidente Santos, como lo hacemos todos sus compatriotas, la mejor de las suertes, que será también para nosotros el alcanzar la tranquilidad que nunca hemos conocido. Pero que tenga muy presente que ni el enemigo ni sus cómplices son de fiar.
¡Que Dios nos tenga de su mano!
P.D.: Las mujeres pueden perder el arte de la conversación, pero nunca la capacidad de hablar.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015