Efrain Castaño


El 18 de enero de 1931 nació Gonzalo Arango, en Andes (Antioquia); poeta, periodista, dramaturgo y brillante narrador; se le recuerda además por ser el fundador del Nadaismo, movimiento cultural revolucionario con las armas de la pluma y la voz.
El Nadaismo fue eco latinoamericano del Existencialismo y Socialismo de corte europeo que se planteó el valor de la existencia, su relación con Dios y la historia para concluir que todo es nada, que termina en el vacío, la oscuridad, la soledad.
La cultura actual continúa parte de este pensamiento; trata de vivir el presente con intensidad porque del mañana no tenemos dominio, del más allá no tenemos conocimiento; solo queda el disfrute en el aquí y ahora; solo la tierra y el tiempo sostienen el vivir.
Amplia y fecunda fue la producción literaria de Gonzalo; su pluma brillante y llena de imaginación creadora siempre estaba presta para dudar, afirmar la negación, cambiar el humo del incienso por lo plomizo de una nube pronta a dar tempestad.
"Experimenté todo y de todo deserté" afirmó; en un artículo suyo titulado "pic nic al más allá" parece pintar una fiesta de buena cena a orillas del mar que logra ver algún resquicio de eternidad.
Gonzalo en efecto fue abriendo su existencia como girasol anhelante de felicidad; sabía disfrutar de la belleza y la bondad pero no alcanzaba a ver para qué todo aquello.
En un proceso vital similar al de San Agustín, Dios preparó a Gonzalo desde el pic-nic a manteles con sabrosos manjares de Verdad y Belleza y le abrió la amplitud hasta el más allá; él, que había desertado de todo hasta de su fe, volvió a abrazar la mano del Salvador; desde la nada encontró el Todo, desde la semioscuridad vio la Luz, desde la mesa de lo falso y dudoso sazonó el manjar de la Verdad plena.
Gonzalo murió en un accidente en septiembre de 1976 después de haber manifestado su conversión y reencuentro con Jesús de Nazaret en quien saboreó un verdadero pic nic de felicidad; volvió a la Iglesia.
Me gustó rememorar a Gonzalo Arango porque su valor es indiscutible en las letras colombianas, sus planteamientos erizan la piel pero llaman a reflexión severa; fue un San Agustín de estas montañas Patrias.
Lo recuerdo gratamente sobre todo al estar celebrando El Año de la Fe, que nos llama a cruzar "la puerta de la Fe" que está en Cristo vivo y vigente para hoy y siempre. Señal en el camino que nos invita a tener más Fe.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015