Efrain Castaño


Que uno dijo y el otro opinó que la paz está lejos, o cerca, posible o imposible; el lente de la prensa mundial está enfocada hoy en gran medida en los diálogos de paz que el gobierno colombiano adelanta con los grupos guerrilleros.
Vale la pena acentuar esta realidad cuando hoy se conmemora el día de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) nacida el 24 de octubre con el fin de crear un nuevo orden internacional y liderar la posibilidad de mantener la paz en la tierra superando divisiones, amenazas y llegando a acuerdo humanitarios que alejen los enfrentamientos sobre todo bélicos.
Después de dos terribles guerras mundiales el mundo estaba postrado en un sinsabor y decaimiento tanto anímico como económico; sobre todo Europa estaba viviendo en carne propia los efectos de la destrucción brotada de la guerra y lejana al diálogo sereno y en búsqueda de paz; por ello el 24 de octubre de 1945 se decidió crear la ONU como organismo mundial que fuese centro de encuentro, diálogo y caminos de paz; se escogió como sede la ciudad de Nueva York.
Podemos afirmar que como un eco de ese cansancio en la lucha armada que ahonda odios, traiciones y distancias, estamos ahora en los que deseamos fructuosos diálogos de paz entre Colombia y los grupos de oposición a la legislatura y política patria; que haya razón en muchos reclamos que se hacen es indiscutible porque es bien sabido el alto grado de corrupción al cual se ha llegado en el manejo de la gestión pública que permite al aumento de la injusticia, pobreza y brecha entre los que mucho tienen y los que nada poseen sin esperanza a la vista para dignificar humanamente sus vidas.
Llegar a mirar la posibilidad de acuerdos sobre lo fundamental para el avance de una vida más justa y equilibrada es deseo de todos y es saludable considerar la manera de evitar llegar a la confrontación armada plena de odios, insultos y muertes casi siempre de personas inocentes o al margen de la contienda de los grupos en discusión.
Son palabras sobre los caminos a la paz que después deben concretar en gestos comunes, en cooperación mutua, en acercamientos saludables y amigables que hagan el caminar humano equilibrado, recto y ascensional.
Con motivo del Año de la Fe en la Arquidiócesis de Manizales se ha querido iluminar estos esfuerzos de cambio progresivo pero firme; por ello se ha publicado una edición de bolsillo del evangelio según San Marcos que con su lectura atenta puede hacer brotar hechos cercanos a una nueva vida rodeada de Paz.
San Marcos tiene el mérito de entregarnos las palabras recibidas de San Pedro y San Pablo, vividas ya en pequeñas comunidades cristianas del siglo primero; nos transmite no ideas sino lo que ya es realidad entre los creyentes.
San Pablo anota en Efes. 2,14 "Cristo es nuestra Paz" y San Marcos nos recuerda en su evangelio: "vivan en paz unos con otros" (Mc. 9,5). Buenas palabras para una durable paz.
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