Efrain Castaño


El escritor William Ospina, nacido en Padua (Tolima), hombre de cultura universal, de pluma agradable y prosa bien desgranada, mantiene en sus escritos una inquietud permanente: "es tarde ya para construir una Patria sumergida en la violencia, la injusticia y el hambre de sus mayorías"?
Estamos en una hora de inclusiones, no de exclusiones; todos tenemos protagonismo desde nuestro rol de existencia, cada uno puede aportar en la construcción ascendente pero con dificultades de un ambiente propicio para una vida mejor de todos; el papa Francisco recuerda esto a todo lado pero insiste que debe hacerse "con olor a Evangelio", es decir con el eco de Verdad y Amor.
Cuando las cifras hablan de cómo en menos de un año se capturaron más de 25.000 menores de edad por delincuencia y de ellos más de 400 acusados de homicidio, es lógico preocuparse sobre qué está pasando en Colombia y qué hacer para indicar caminos constructivos a nuestras nuevas generaciones y menores de edad.
Hay personas que desde el Evangelio "el mensaje más hermoso que tiene este mundo" como dice el papa (EG 277) ponen manos a la obra para aportar avance y progreso y hacer realidad lo que dice la carta del papa Francisco "si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor eso ya justifica la entrega de mi vida" (EG 274).
Es cierto que son muchas las personas que oran y trabajan porque saben que "la contemplación que deja fuera a los demás es un engaño" (EG 281) y que en nombre del Señor trabajan de manera admirable pero sin ruido haciendo el bien a los demás desde el papa hasta la humilde madre de familia, pasando por el empleado, el busetero amable, el oficinista cariñoso, el vendedor atento.
Hoy vale la pena recordar a un hombre que murió el 19 de febrero del 2013 y dejó en Colombia una obra de inmensa valía que ojalá sea conocida y apoyada por todos: "los hogares juveniles campesinos".
Mons. Jorge Iván Cadavid murió hace un año; contemplando la situación de la niñez y juventud campesina, dispuesta a seguir el esquema de exclusión y pobreza, de ofertas engañosas y peligrosas, decide hacer algo por la educación de ellos y busca la manera de facilitar los pasos para una capacitación que les abra un futuro mejor.
Organiza para que cada parroquia rural tenga en el centro poblacional un lugar limpio, seguro, bien dotado, que permita a los niños y jóvenes que viven lejanos y desean continuar el Bachillerato y Universidad que no se le ofrece en su vereda, puedan estar bien en estas casas que son hogares.
En Caldas son muchas las poblaciones y parroquias que tienen estos hogares por los cuales pasan cantidad de colombianos, ellos y ellas llamados a abrirse un futuro de mejor capacitación.
Una obra "con olor a Evangelio" que pese a todas las acusaciones y fallas, muestra que sí se puede abrir el futuro, el progreso.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015