Jaime Alzate


El mundo entero debe vivir aterrado de todas las cosas que pasan diariamente en nuestro país, porque es difícil encontrar una nación con un karma similar al nuestro. Comencemos por el último hecho trágico que nos pasó con la pérdida de la bobadita de 75.000 kilómetros cuadrados de nuestro mar, que era el orgullo de todos, y lo más impactante, que teníamos para mostrar sin que estuviera allí introducida la maldita guerrilla. Es cierto que, desafortunadamente, lo que se ha adueñado de gran parte de las islas es nada menos que el narcotráfico, que no nos deja vivir en paz a ninguna hora, y cuya capacidad de destrucción moral es aterradora. Pues casi todo este paraíso quedó en manos de Ortega de Nicaragua quien ha sido uno de los protectores de las principales vías por donde se reparte "la caspa del diablo" y cuyo comercio y consumo será muy difícil de eliminar. La razón principal de esta impotencia es que la ley de la oferta y la demanda es inobjetable, y está claro que los grandes consumidores, que son precisamente los países más poderosos, no hacen nada por detener el consumo en sus propias casas. Entonces ahora los narcos, no solo tendrán más facilidad para importar las materias primas, sino que se dejan las puertas abiertas para que el tráfico se haga por los mares nicaragüenses, cuyas autoridades son reconocidamente cómplices del negocio.
Pero sigamos con las preocupaciones. Ya llevamos un mes de las tan anunciadas negociaciones de paz con los bandoleros. Estoy seguro que son muy poquitos los colombianos que creen que esta tragicomedia nos va a llevar a algo bueno, aunque es indudable que nadie se opone a que se hagan todos los esfuerzos posibles para llegar a esa tan anhelada paz, pero no es sino sentarse a meditar un rato para llegar a la conclusión, después de ver toda la vitrina que se están dando los grandes cabecillas, para comprender que será muy difícil que abandonen la vida muelle que les brinda las enormes cantidades de dinero del narcotráfico, para ir a cambiar eso tan bueno por unos días alojados en una cárcel de alta seguridad. A esos individuos les importan un bledo los siete u ocho mil desgraciados que están en la selva padeciendo de todas la enfermedades y arriesgando diariamente sus vidas defendiendo a los jefes, sin ningún conocimiento de para qué tienen que vivir un rastrojo de vida como la que les toca sufrir. Lo he dicho otras veces, para mí no es sino que les den pasaportes, así sean diplomáticos, a los 40 jefes más importantes y sigan los nórdicos y algunos europeos recibiéndolos con los brazos abiertos, y en pocos días estarán con la holandesa gozando de las delicias de Eros y la champaña.
Recordemos que al capo Pablo Escobar lo único que lo debilitó, hasta causarle la muerte, fue la estrategia que le aplicaron las autoridades contra su familia. Aunque no creo que los timochenkos tengan los mismos sentimientos afectivos con sus mujeres e hijos, el hecho de que todos ellos están dándose vida de príncipes en Europa podría servir para montar unos cuantos operativos que los presionaran a la entrega, o al menos al desespero para que, como a Escobar, les puedan dar caza en Colombia, porque en el extranjero va a ser muy difícil. Ya los monos de esas tierras piensan como la "heroína" de Holanda.
Sin duda hay que hacer todos los esfuerzos para alcanzar la tranquilidad y tenemos que respaldar al presidente Santos, pero cuando uno ve una manada de mentirosos asesinos, dándoselas de víctimas y pregonando, desmintiéndose entre ellos mismos, que no tiene secuestrados, que nunca han cometido un asesinato y que no conocen la cocaína, le comienza a uno a hervir la sangre y a pensar seriamente si vale la pena seguir con esa farsa.
P.D.: La vida es tan corta y el oficio de vivir es tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya tiene que morirse.
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