Efrain Castaño


El lunes pasado celebramos los veinte años de la fundación del Seminario Mayor de La Dorada; con diferentes actos, siendo el central la eucaristía para cantar la gratitud al Señor se dio expresión a una merecida memoria de una gesta importante: veinte años formando pastores al estilo de Jesús.
No podía faltar y de hecho no faltó la presencia de quienes con sus cámaras fotográficas o de grabación captaron para el futuro todos los detalles de la fiesta celebrada; aquí y allá del ámbito celebrativo se vieron a quienes con arte y cuidado hicieron sus "tomas" estáticas o en movimiento del alegre acontecimiento.
Lo mismo sucede en acontecimientos a nivel familiar, municipal, nacional o mundial; los periódicos, las revistas y los noticieros nos transmiten de manera muy precisa lo que viene aconteciendo a través de las imágenes fotográficas o filmaciones oportunas y claras.
Se sigue diciendo que una imagen vale más que mil palabras; el gran MacLuhan exaltó de manera técnica la fuerza de la imagen en la comunicación humana hasta decir que la figura es mensaje, que la comunicación se torna concreta en la figura hecha imagen.
Todo esto vale recordarlo porque hoy 20 de febrero, celebra el mundo el Día del Fotógrafo y Camarógrafo para reconocer el válido papel que en el pasado y el presente tiene quien sabe con el manejo de una cámara grabar para siempre una imagen, un hecho, todo aquello que queremos tener para memoria en nuestra vida.
Por encima de la técnica en el manejo de las cámaras, esta profesión se ha venido convirtiendo en un arte, en una manera de resaltar la belleza, la oportunidad, lo más sobresaliente de un momento o un hecho.
Es tanto el valor hoy reconocido que en la entrega del premio Óscar de la Academia del cine hay galardones para la mejor fotografía o los mejores efectos visuales creados por cámaras de inmensa técnica y arte.
Gracias a quienes ejercen tan noble profesión exigente porque a diario las cámaras se perfeccionan en su técnica y recursos para lograr una mejor imagen para ser transmitida o guardada.
Recuerdo en este momento una fotografía tomada a la joven Isabel Catez hoy la beata Isabel de la Santísima Trinidad a la edad de dieciocho años; allí aparece radiante y bella como sobresaliente joven francesa de su época con sus ojos grandes y expresivos; ella escribió debajo de esta foto una reveladora frase: "Señor, lo sabes, en ese momento estaba pensando en Ti pues sabes que te amo".
¿Seré capaz de escribir lo mismo en la fotografía o grabación que hoy obtenga?
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