Fanny Bernal Orozco


Llegó a oídos del león el rumor de que no era tan valiente y tan rey como aparentaba ser. El rumor fue regado por las hienas, le dijo el jaguar. Así que muchos animales escudriñaban al león en todos sus movimientos buscando signos de debilidad y cobardía.
El rey, bastante herido en su orgullo y estima se dijo:
-¡Verán las hienas lo que cuesta un rumor!
Lleno de gallardía y enojo, encontró el león a las hienas en un pequeño valle dónde reían y chillaban, luego de haber devorado su última presa se abalanzó el rey sobre sus detractoras, sin tener en cuenta el número de ellas, y dio dentelladas y zarpazos cuando lograba dar en el blanco.
Sin embargo, como las hienas eran muy numerosas, encerraron al rey y le dieron certeras mordeduras que lo fueron vulnerando; al sentirse perdido por no haber calculado los riesgos, se escapó por entre una angosta zanja herido, moribundo y perdiéndose entre la maleza.
Las hienas felices por su cometido, comenzaron a reír, exclamando una de ellas: -¡En realidad el rey ya venía más herido por nuestros rumores que por la paliza que le propinamos.
Tomado del libro: “Cuentos, fábulas y parábolas” de Alfonso Barreto.
Hay seres humanos que sufren enormemente cuando están en boca de los demás, y en algunas circunstancias pueden tener razón, no es fácil permanecer indiferente ante las palabras y las burlas.
Se necesita tener demasiada resistencia y una fuerte coraza para no dejarse alterar por los comentarios y la maldad que éstos contienen, puesto que hay personas que como las hienas, en su vida no han aprendido otras formas de comunicarse, sino a través de la maldad o la insidia.
Es importante analizar:-¿Por qué se le da tanto poder a los demás? y ¿cómo se comporta la autoestima con sucesos como estos?
Algunas miradas para analizar esta historia: En el mundo moderno el rumor tiene la posibilidad de multiplicarse de una forma asombrosa, es como una bola de nieve o un virus, rápido, a veces enfermizo y hasta mortal y más hoy con todos los avances tecnológicos y el uso inadecuado que se viene haciendo de las redes sociales.
Por ejemplo, hoy se habla con frecuencia del cyber-bullying o bullying cibernético, que significa, usar los medios virtuales, para echar a rodar rumores o chismes, a través de los cuáles se intimida, burla, amenaza, chantajea o acosa a niños, niñas y jóvenes. Estas acciones son reforzadas, cuando se invita a los lectores a que se sumen con apreciaciones negativas y con insultos, incitaciones que son acogidas, sin ningún análisis, muchas veces amparados en el anonimato o en el uso de nombres falsos.
Por este medio, se “cuentan secretos”, se hacen evidentes “historias íntimas”, y se vulnera la identidad y la autoestima del agredido, situación que afecta su reputación, causando desde cambios en el comportamiento emocional, ansiedad, insomnio, estrés, alteraciones en la ingesta de comida, así como también en las rutinas de descanso y sueño.
Por supuesto que el rendimiento académico se altera, y las relaciones familiares y sociales se lesionan y en casos muy dramáticos se anulan, como consecuencia del aislamiento y la vergüenza, e incluso pueden llevar al suicidio.
Se podría pensar entonces, asimilando esta historia a la vida diaria, que siempre hay hienas al acecho que necesitan alimentarse y no tienen que esforzarse mucho para hacerlo, a su alrededor hay demasiadas presas fáciles de alcanzar y de cazar.
Es necesario aclarar, que en cuanto a apoyo, lo necesita tanto el que agrede, como quién recibe la afrenta; cada uno desde su orilla, seguro tiene heridas para sanar y si esta situación es frecuente en los escenarios académicos, son sucesos que hay que intervenir profesionalmente, no sea que por indiferencias se agudicen los actos de violencia.
Por otra parte, es significativo cavilar acerca de que a los seres humanos a veces nos viene bien tallarnos. A propósito, el escritor Carlos Castaneda, en uno de sus libros hace alusión a ‘Los pinches tiranos’, esas personas que muchos hemos tenido al lado, y que con su manera de ser, brusca, altanera, difícil, nos ayudan a pulirnos, eso significa que vivir situaciones como la descrita en esta historia también puede tener sus ventajas.
-¿Usted tiene su pinche tirano? ¿Ha sido el pinche tirano de alguien?
Hay que ser cuidadosos, pues puede resultar tan herido, como el rey de esta historia. ¡Use las palabras con prudencia y respeto por los otros!
-¿Cómo van sus gestos de bondad?
*Psicóloga
fannybernalorozco@hotmail.com
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