Mario César Otálvaro


Un interesante ejercicio, que en condiciones normales debe marcar la pauta para el armado de la nómina del próximo semestre, hace hoy este diario con relación al grupo del Once Caldas que fracasó estruendosamente durante el torneo.
Sobra decir que los primeros perdedores son los directivos que no acertaron una desde el momento en el que Juan Carlos Osorio salió, y quienes luego de perdido el titulo creyeron con inocencia casta y pura en Pompilio Páez, sosteniéndolo hasta la nueva eliminación.
Los incumplimientos, la falta de gestión, y un amañado manejo dieron al traste con la peor campaña de los últimos tiempos, comparable a la que algunos de ellos mismos realizaron cuando ganada la copa libertadores arrasaron hasta con la gloria del club.
Y no aprendemos, y ahí están, y seguirán pese a la incompetencia demostrada, mientras nos hacemos los desentendidos porque el equipo les pertenece, al punto que han afectado ese sentimiento de ciudad que lo cobijaba, y del que muchos hacen ahora oídos sordos.
De los técnicos, ni hablar, pues no se sabe cuál fue peor. Páez y Cruz se rajan en todo, orientación, innovación, resultados, propuesta y autoridad. No son ganadores, ni líderes, y en ambos casos fue un craso error haber puesto al Once Caldas en sus manos.
Quedarán en la historia como entrenadores de paso, perdedores, que acabaron el trabajo acumulado, y que no marcaron diferencia. El uno sin mando ni control disciplinario, y Cruz poco práctico, peleando con las figuras y sin patrones de juego definidos.
En cuanto a los jugadores, se salvan los arqueros Neco Martínez y Juan Carlos Henao, el lateral Jamell Ramos con nota alta, Avimeleth Rivas y Emanuel Acosta con peros por su indisciplina y sus expulsiones, y Mario González.
Los demás fallaron, algunos por el confort con que asumieron el compromiso frenando sus propias carreras, y es el caso de Dayro Moreno, John Freddy Pajoy, Jefferson Cuero, Diego Amaya y David Álvarez, joven promesa que requiere atención y apoyo de gente experimentada por el potencial que posee.
Mauricio Casierra funcionó más como volante que en su posición habitual de marcador izquierdo, y al paraguayo Jorge Daniel Núñez le costó demasiado el ambiente interno y los salarios atrasados, notándosele desinterés y sin la entrega suficiente.
De los nuevos, qué pena, pero hay muy poco. De pronto Luis Carlos Murillo dentro de esa selección Chocó que les dio por montar a los encargados de las divisiones menores, en una labor por revisar, dejándola en poder de alguien que ofrezca un proyecto serio con metas a corto plazo, y deportistas mejor fundamentados.
Total, es débil la estructura actual del Once Caldas, urge reformas, y en esa idea Leonel Álvarez tendrá que pensar en una columna vertebral fuerte que salga de un diagnóstico claro acerca de los jugadores con quiénes va a contar, y los que pueda traer.
Sobre la tardanza para firmar, apenas lógico que Leonel solicite entre otras que pongan el grupo al día como garantía mínima para encontrar un plantel motivado, y como principio para saber que le van a cumplir, más sabiendo con quién está negociando.
Otros dicen que está dilatando el arreglo en espera de una posible oferta de Millonarios donde también ha sonado como candidato, lo que seguramente se resolverá este martes, aunque la verdad por ser paisa genera cierta resistencia entre la hinchada del azul capitalino.
En lo personal no creo que esté jugando a la ruleta, y que sus temores obedecen a la mala imagen que tienen los dirigentes blancos, porque está que se muere por volver a dirigir, lo de aquí seduce, y no son muchas las opciones que quedan.
Hasta la próxima…
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