Efraim Osorio


Cuando los que tratamos de resolver crucigramas somos incapaces de encontrar la palabra precisa para el sitio indicado, pensamos que su autor se equivocó. Pero no hay tal. No obstante esto, en uno de los crucigramas dominicales de El Tiempo -excelentes, por cierto- hay un ‘error aparente’ en una de las guías, pues su creador confunde al autor de la Filípicas con el de las Catilinarias, Cicerón, la única palabra (de siete letras) que cabe ahí. La guía dice textualmente: "Filípicas es una de sus obras más importantes" (14/4/2013). El autor de estas piezas inmortales de la oratoria es Demóstenes, nombre cuyas letras (diez) no caben en los espacios correspondientes. Con el nombre de ‘Filípicas’ se designan nueve discursos políticos pronunciados por este insigne orador ateniense, a saber, tres Olintianas u Olínticas (en los que les pide a los atenienses ayuda a favor de la ciudad aliada de Olinto, destruida por Filipo II de Macedonia); cuatro contra éste; una por la paz (¡ah, la paz!), y otra por el Quersoneso. Demóstenes (384-322 a. de C.) nació en Peania, cerca de Atenas. Ha sido considerado siempre el paradigma de los oradores, muy admirado por Marco Tulio Cicerón (106-43 a. de C.), político y orador romano, autor de numerosas obras (discursos, tratados de Retórica, filosofía y correspondencia). Entre sus discursos sobresalen la 4 Catilinarias, que pronunció en contra del conspirador Lucio Sergio Catilina; pero también -y por esto anoté ‘error aparente’ del creador del crucigrama mencionado- fue autor de otras ‘Filípicas’ (14, en total), que pronunció en contra de Marco Antonio, después del asesinato de César. Cicerón murió también asesinado por orden de la víctima de sus Filípicas. De aquí que, cuando seamos incapaces de resolver un crucigrama, reconozcámoslo humildemente y pasemos al siguiente. Nota: Los dos vocablos, ‘filípica’ y ‘catilinaria’, sinónimos, fueron acogidos por nuestro idioma hace mucho tiempo con la siguiente acepción: "Escritos o discursos vehementes (reprensiones extensas) dirigidos contra alguna persona".
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¿‘Encenillo’ o ‘ensenillo’? Ésta fue la adivinanza que la redacción de LA PATRIA les propuso a sus lectores en el Día del Árbol. Y la planteó de este modo: En una parte del texto dice: "El roble, ensenillo y arrayán de Manizales, son nativos"; en otra, escribe: "Climas fríos: sietecueros, encenillo, roble, cedro negro" (15/4/2013). ¿Solución? -‘Encenillo’, nombre que no se encuentra en ninguno de los diccionarios corrientes, pero que está asentado en el "Lexicón de colombianismos", de Alario di Filippo, con la siguiente definición: "(Antioquia y Caldas). Árbol de la familia de las semi-fragáceas, muy estimado por su madera, y especialmente por su corteza, que tiene gran uso en curtiduría". La misma definición la da don Roberto Restrepo (Apuntaciones Idiomáticas), pero no dice ‘semi-fragáceas’ sino ‘saxi-fragáceas’, adjetivo que "se aplica a las plantas de la misma familia que la saxífraga y la hortensia , que son principalmente hierbas y arbustos de casi todas las regiones del mundo, con flores regulares y fruto en cápsula; muchas se cultivan como ornamentales". Hasta el general Rafael Uribe Uribe habla del ‘encenillo’ en su Diccionario Abreviado: "Encenillo o encinillo, árbol de hojas crespas menudas; la corteza es astringente y se emplea en las curtidurías, y la madera en construcción de habitaciones". La enciclopedia Uteha completa la información: "Botánica. En Colombia, cualquiera de las cunionáceas maderables, de corteza curtiente, Weinmania tormentosa".
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¿En qué se parecen ‘sin número’ y ‘sinnúmero’? -En que constan del mismo número de letras, nada más. Son tantas las acepciones que tiene el término ‘número’, que, al decir ‘sin número’, habría que especificar de qué ‘número’ se trata, puesto que esa expresión equivale siempre a un complemento de la oración en que interviene. Pero si decimos ‘sinnúmero’, estamos hablando de ‘muchos’, de ‘multitud’, de ‘muchedumbre’, de un ‘sinfín’ de cosas. Si no fue un lapsus machinae, seguramente el columnista Augusto Morales V. estaba pensando en un ‘sinnúmero’ de incisos, decretos, leyes, y quién sabe qué más, cuando escribió lo siguiente: "En un sin número de casos…" (LA PATRIA, 17/4/2013). "En un sinnúmero de casos", que, por el contexto, significa "en muchísimos casos".
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Y el científico Gonzalo Duque Escobar estaba pensando en subsuelos, capas volcánicas, aguas termales, lluvias de ceniza, sismos, aeropuertos, carreteras, puentes y túneles, cuando redactó esto: "Ahora que el proyecto ha aterrizado con una componente técnica que lo muestra viable…" (LA PATRIA, (15/4/2013). ‘Componente’, cuando es adjetivo -su oficio primario en la oración, puesto que es el participio presente de ‘componer’- puede ser masculino o femenino (aunque no cambie su terminación), según el nombre que acompañe. Pero, como sustantivo, es masculino. "…con un componente técnico", don Gonzalo, porque en su frase, imagino, ‘técnica’ es el adjetivo, y ‘componente’, el sustantivo. ¿No es así? Entonces, deben concordar con éste, no sólo el adjetivo sino también el artículo. Es como cuando decimos: "Los componentes que hacen de La VEINTITRÉS un paseo agradable y atractivo son el aseo, la descongestión, la seguridad y el acatamiento de las ordenanzas que regulan el uso del espacio público".
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