Pedro Felipe Hoyos Körbel


Durante meses venía pesando el 9 de marzo en la conciencia colectiva. Muchas decisiones dependían de los resultados electorales del parlamento nacional. Por meses analizábamos y especulábamos los colombianos con los hombres y mujeres que iban a facilitar el futuro de este golpeado país. En conclusión, diría que definitivamente somos dueños de una de las democracias más disfuncionales del mundo.
Replanteemos: Según la teoría de la democracia, las elecciones son el momento donde el pueblo soberano delega su voz en sus mandantes, léase representantes, que en los cuerpos colegiados, no solo perfeccionarán el pacto social, sino presentarán las inquietudes de su electorado y defenderán los intereses de ese grupo. Se legitima de esta manera el poder del cual está envestido el poder legislativo. Todo un sistema de pretensiones adquiere vida ya que cuenta con la voluntad del pueblo.
Según los candidatos, cito la expresión del senador Luis Emilio Sierra (LA PATRIA, 10 de marzo): "Si no hago el esfuerzo enorme de salir a buscar votos…", se entiende que lo del pacto social y representación de una población y llevar su vocería no está incluida en esta lacónica frase. Suena más a cacería o circuito de observación, donde hay que obtener un número tal de algo para optar por el premio. Se supone que hay un trabajo político donde el candidato observa las necesidades de la población y les propone ser su vocero, los votos de esta manera no se buscarán sino llegarán por consenso. Por supuesto, al hacer varios candidatos el mismo ejercicio surgirá una rivalidad, donde las estrategias para hacer realidad los anhelos de los electores, se llevará el apoyo de la gente.
Según los electores, ellos asumen las elecciones como el momento de actuar y participar en la conformación del Estado. Como el jugador, cuando recibe nuevos naipes, esperanzados otean el panorama para darse cuenta que sus anhelos no se realizarán, que hay una perfecta ruptura entre Estado y elector, que se trata de dos mundos que apenas se rozan. Pero lo que más impresiona al elector acerca de las elecciones es observar el desespero de los políticos- candidatos por dar con esa presa llamada voto. En Caldas no hubo debate, cada bando soltó sus perros para levantar la remontada guadua. El paraco que organizaba las elecciones para el político fusil en mano fue reemplazado por el publicista. Vallas y volantes por toneladas. Se estaba vendiendo un producto llamado Mario Castaño o Carlos Uriel Naranjo como si se tratase de un dentífrico, champú anticaspa o toalla higiénica con novedosas alas. Como la democracia le permite a cada ciudadano ser candidato y no orienta acerca de las cualidades que definitivamente debe poseer esta persona y decide cómo debe hacerlo, el perfil del candidato lo manejan gente que permanece sustraída a la vista del público. La abstención electoral, que favorece a los políticos, especialmente a los diletantes, es la elección que toma la mayoría del pueblo colombiano y ellos, nuestros voceros, se encogen de hombros con socarrona sonrisa.
Tenemos unas elecciones reglamentadas que tienen como finalidad constituir a los cuerpos colegiados nacionales, ese reglamento deja, olímpicamente, por fuera la opción de no elección. Llega el sistema electoral a un callejón sin salida que no resuelve con la medida del voto en blanco. La democracia, igual que un voraz vampiro que busca sangre a cualquier precio, vive de los votos y por ende este sistema los agrupa sin mirar el contexto del país. Esa poca versatilidad de la democracia da cabida a que gente inescrupulosa juegue, trabe, esta bella máquina que fue inventada para hacer feliz al hombre y no beneficiar a unas minorías muy avispadas.
En época de elecciones de lo que menos se oye hablar es de teoría política, pero es muy importante dictaminar, democráticamente, este paciente llamado Colombia para poder organizar su tratamiento, cura que solo los colombianos le podemos proporcionar.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015