Jaime Alzate


No es posible dejar pasar este fin de semana sin dedicarle unos comentarios adicionales a la situación que se vive en Venezuela con motivo de las elecciones presidenciales que marcarán su destino. A medida que pasan los días la situación se ha venido complicando, a tal punto que los resultados de las diferentes encuestas sobre el favoritismo de la población, en lugar de haber aclarado el panorama político, lo que ha hecho es enredarlo en tal forma, que lo único claro es que el candidato Capriles ha venido recuperando terreno, pero sin saberse si ya logró alcanzar al candidato oficialista.
Las manifestaciones que pudimos ver el miércoles pasado recorriendo las calles de Caracas dejaron ver una polarización de tal magnitud que nos hizo estremecer por el temor de lo que pueda suceder, sobre todo viniendo de las hordas chavistas, si, como lo esperamos, la recuperación que ha mostrado la oposición se refleja en las urnas. Porque no se trata solamente de ganar, que sería un heroísmo, sino que tiene que hacerlo con un margen lo suficientemente amplio para evitar que los oficialistas, enardecidos como están, reconozcan la eventual derrota. Los insultos que Maduro lanza a cada momento, los ataques violentos como el que cometieron contra un grupo de estudiantes los esbirros de régimen, y el sentimiento de brujería que han venido inyectando a un pueblo cuya situación de pobreza los hace terreno apropiado para dejarse convencer del endiosamiento de quien hasta hace pocos días no solo era su héroe, sino que alcanzó niveles de mística pagana que lo pusieron a la altura de los dioses del Olimpo, son un mal presagio de lo que podría suceder en caso de que pierdan.
Ojalá, lo digo y deseo con sinceridad, que tanto por el bien de Venezuela como por el de nuestro país, que sería el mayor afectado si se rompe el equilibrio democrático, los acontecimientos se encaminen por un sendero de paz que permita el libre desarrollo de los vecinos, porque eso servirá para que de una vez por todas se enteren los gobiernos de ese país, que la lucha por la paz no es solamente nuestra, sino que si no ponen todos sus esfuerzos para acabar con esas traidoras ayudas, que gobernantes como el fallecido comandante se preciaban de facilitar a las bandas de terroristas narcotraficantes, la situación de su país puede verse en grave peligro.
Además, es bueno recordarles que la pelea es contra una de las mafias más aterradoras que ha tenido que sufrir el mundo, que desafortunadamente nos tocó en mala suerte tener que soportar, y que si no los atacamos en forma solidaria, después de que Colombia los está enfrentando con valor, fácilmente pueden pasarse a delinquir a tierras venezolanas, que no tienen nada de diferente a las nuestras para el cultivo y el mercadeo de la hierba maldita.
Estamos a 24 horas de saber si el futuro se va a aclarar con un presidente que honre la democracia, o tendremos que soportar a un individuo que parece le están sonando los pajaritos por delante y por detrás, y que por sus antecedentes de "hijodechavez" sería poco lo podríamos esperar de bueno si continúa como presidente de los bolivarianos.
P.D.: Si uno dice la verdad puede tener la seguridad de que tarde o temprano lo van a descubrir.
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