Fanny Bernal Orozco


Cruzando el desierto, un viajero inglés vio a un árabe muy pensativo, sentado al pie de una palmera. A poca distancia reposaban sus camellos, pesadamente cargados, por lo que el viajero comprendió que se trataba de un mercader de objetos de valor, que iba a vender sus joyas, perfumes y tapices, a alguna ciudad vecina.
Como hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien, se aproximó al mercader, diciéndole:
-Buen amigo, ¡salud!... pareces muy preocupado. ¿Puedo ayudarte en algo?
-¡Ay!, -respondió el árabe con tristeza. Estoy muy afligido porque acabo de perder la más preciosa de las joyas.
-¡Bah!, respondió el inglés. -La pérdida de una joya no debe ser gran cosa para ti, que llevas tesoros sobre tus camellos, y te será fácil reponerla.
-¡¿Reponerla?!... -exclamó el árabe. -Bien se ve que no conoces el valor de mi pérdida.
-¿Qué joya es, pues? -preguntó el viajero.
- Estaba tallada en un pedazo de piedra de la Vida y había sido hecha en el taller del Tiempo. Adornábanla 24 brillantes, alrededor de los cuales se agrupaban 60 más pequeños. Ya ves que tengo razón al decir que joya igual no podrá reproducirse jamás.
-A fe mía, dijo el inglés,-tu joya debía ser preciosa. Pero, ¿no crees que con mucho dinero pueda hacerse otra igual?
-La joya perdida,-volviendo a quedar pensativo -era un día, y un día que se pierde... no vuelve a encontrarse…
Tomado de: www.loscuentosqueyocuento.blogspot.com
-¿Habrá quienes piensen en el tiempo perdido?
Esta pregunta surge de la afirmación del personaje y la historia del día de hoy. Cada vez el tiempo se va más rápido y tiene más costos, económicos y emocionales entre otros.
Pocas veces se piensa que para cada uno de los seres humanos, el tiempo es finito, tiene principio y fin y esa sola premisa, podría ser suficiente para asumir algunos hábitos de vida encaminados a hacer de este recurso un uso responsable.
Así entonces, saber administrar el tiempo, es un aprendizaje que permite realizar diversas actividades a un ritmo adecuado, y también prevenir los síntomas de estrés nocivo, cuando las tareas o los objetivos que hay que llevar a cabo, no se hacen según el tiempo estipulado.
Hay personas que todo lo dejan para último momento; siempre están cansadas y además agobiadas con sus emociones; su ansiedad es inmensa, les cuesta dificultad concentrarse, parecen cercanas a un colapso y ese proceder hace parte de su estilo de vida.
Gestionar el tiempo y aprovecharlo, genera bienestar y puede ser un factor determinante para elevar la autoestima; el esfuerzo y el entusiasmo para hacer mejor las cosas cotidianas y también para ser mejores seres humanos.
Hace falta autorregulación para dominar algunos hábitos que ayudan a desperdiciar el tiempo; pereza, falta de voluntad, estar en la zona de comodidad, indiferencia, baja autoestima, rabia, falta de sentido de vida, son algunos de ellos y abundan en el medio y son una barrera en el proceso personal e íntimo de gobernarse a sí mismo.
Para algunas personas, el tiempo es una riqueza que invita a asumir retos para superar; para otros una amenaza y mientras a los primeros todo les sale bien y cuando tienen un fracaso suelen aprender de él, para los segundos es la ocasión para quejarse y asumir el papel de víctima, rol que paraliza la creatividad y el desarrollo de nuevas habilidades y aptitudes.
De todo este asunto, es importante analizar el tiempo que está unido a los vínculos afectivos, y cuyo manejo muchas veces da origen a trampas emocionales difíciles de desatar.
Falta tiempo para amar, acariciar, escuchar, abrazar, cuidar, sembrar, abonar, reír, perdonar y también para llorar y mientras se gasta tiempo en asuntos banales, se deja de invertir en hacer un uso sano de la joya.
*Psicóloga
fannybernalorozco@hotmail.com
Profesora Titular Universidad de Manizales.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015