Efrain Castaño


Hoy es el día mundial del medio ambiente. La ONU en 1972 constató que el planeta nuestro estaba disminuyendo de manera preocupante la cantidad y calidad de bienes como tierra, agua, aire y fuego; los elementos que brinda la naturaleza se están deteriorando y han variado sus manifestaciones; decimos ya que la fuerza de las lluvias y el viento son de un ímpetu nunca experimentado, las consecuencias saltan a la vista.
En la raíz de esta situación preocupante está el ser humano a quien se le confió la marcha armónica y social de todo lo creado; pero el ansia consumista y posesiva han traído un descontrol, abuso y despilfarro egoísta y prepotente de los bienes terrenales.
Que sea más lo que se invierte en armas y guerras que en educación y salud; que se construyan grandes emporios económicos y pocas viviendas de sello popular están diciendo que hemos olvidado el destino social que todos los bienes existentes tienen; hemos obrado sin Ética y el resultado es un desorden exterior producto de un desorden interior; con razón se dice que el mal principal de la gestión social y económica es la corrupción que es la actitud que borra toda moral en la acción.
El certero analista que es Benedicto XVI escribió una carta profunda y clara sobre los problemas mundiales en el siglo XXI; el 29 de junio de 2009 publicó la carta "Charitas in veritate" (Caridad en la verdad) en la cual cita los 23 problemas mundiales que azotan al mundo hoy pero que tienen solución no solo en la protesta sino en la propuesta, para lo cual se requiere el diálogo; hace eco de lo que ya en el siglo II dijo acertadamente Hamman: "imiten la equidad de Dios y nadie será pobre".
En esta carta el papa emérito anota: "el tema del desarrollo está muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural; este es un don para todos y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad" (Nro. 48).
Nos invita a ver en la existencia no una fuerza del azar pues "la naturaleza es expresión de un proyecto de amor y de verdad; ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como ámbito de vida.
No se queda solo en el análisis, muy profundo por cierto, sino que hace una invitación precisa (Nro. 51): "el modo en que el hombre trata el ambiente influye en la manera en que se trata a sí mismo y viceversa. Es necesario un cambio efectivo de mentalidad que nos lleve a adoptar nuevos estilos de vida. Que la búsqueda de la verdad, de la belleza y del bien así como de la comunión con todos los demás hombres para un crecimiento común sean los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de las inversiones".
La palabra bíblica anota: "no dejen que se contamine la tierra en que habitan" (Números 35,33); hoy es día para opciones por la vida de la tierra; cada uno debe optar por actitudes positivas en el uso de las basuras, el agua, las plantas, el aire; cada día es ocasión para aportar buen ambiente para el presente y futuro de la tierra.
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