Hernán Penagos


Se viene debatiendo en el Congreso de la República, el proyecto de ley por el cual se decreta el presupuesto del Sistema General de Regalías para los próximos dos años.
Como es conocido, la reforma al régimen de regalías debe permitir que todas las entidades regionales del país, accedan a estos recursos a través de fondos creados de manera especial para tal fin, y de los cuales los dos más importantes son el de Desarrollo Regional y de Compensación Regional.
Un año después de aprobado el Acto Legislativo reformatorio del sistema, es importante evaluar cómo va la implementación de las nuevas reglas por parte de los Órganos Colegiados de Administración y Decisión, los cuales son liderados por las gobernaciones. En tal sentido, es necesario indicar que en gran parte de las regiones, los proyectos aprobados no consultan los imperativos constitucionales de buscar mayor equidad y competitividad del país. Igualmente, brilla por su ausencia la estructuración de proyectos de impacto regional lo que evidencia la falta de articulación entre los diferentes departamentos para sacar adelante iniciativas conjuntas. En esencia, se evidencia una cierta desnaturalización de tan importante política.
Otra gran dificultad obedece al rezago para la aprobación de proyectos, la ejecución de obras y la demora en el giro de los recursos a las entidades territoriales. Según la Contraloría General de la República, de los 1.131 proyectos presentados a la fecha, solo se han viabilizado 335. Del mismo modo, de los 9 billones de pesos correspondientes al presupuesto para esta vigencia, se han girado tan solo el 35,75% de los recursos, lo que significa que las obras tendrán que esperar varios meses más. Urge redireccionar la política con el fin de que las regalías se encaucen de la mejor manera y cumplan los objetivos que dieron lugar a su cometido. Igualmente, deben revisarse los criterios de distribución departamental, buscando esencialmente que todos los municipios puedan presentar proyectos y se prioricen aquellos que sean más benéficos y necesarios para la población.
Otra circunstancia que vale la pena evaluar, tiene que ver con la participación de las capitales de departamento en la distribución de las regalías. Recordemos que en estas poblaciones vive algo así como el 44% de los colombianos y se concentra gran parte de la pobreza nacional. No obstante, hay que indicar que el acceso ha sido marginal y pocos son los proyectos que con cargo a regalías se van a ejecutar en las principales ciudades del país. El Presidente de la República, acaba de anunciar en la exitosa cumbre de alcaldes de ciudades capitales que se llevó a cabo en nuestra ciudad, el apoyo a una proposición suscrita por este servidor, en la que se asigna un 10% de los recursos de regalías para proyectos de impacto local en las ciudades referenciadas. Esperemos que el Congreso de la República acoja tan importante iniciativa, como criterio de equidad regional.
Es muy importante ajustar la ley, en el sentido de lograr que los órganos regionales al momento de aprobar los diferentes proyectos, no se disuadan de los fines constitucionales y busquen mayor integración regional. Lo cierto es que las regalías bien distribuidas en todo el territorio nacional servirán no solo para equilibrar las grandes brechas sociales que hoy se perciben en las regiones, sino para dinamizar la economía y generar empleo. Si se logra avanzar de manera positiva en los diálogos de paz, no tengo ninguna duda que esta política servirá para consolidarla.
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