Fanny Bernal Orozco


Hubo una vez un califa en Bagdad que deseaba sobre todas las cosas ser un soberano justo. Indagó entre los cortesanos y sus súbditos y todos aseguraron que no existía califa más justo que él.
-¿Se expresarán así por temor? -se preguntó el califa.
Entonces se dedicó a recorrer las ciudades disfrazado de pastor y jamás escuchó la menor murmuración contra él.
Y sucedió que también el califa de Ranchipur sentía los mismos temores y realizó las mismas averiguaciones, sin encontrar a nadie que criticase su justicia.
-Puede que me alaben por temor -se dijo-. Tendré que indagar lejos de mi reino.
Quiso el destino que los lujosos carruajes de ambos califas fueran a encontrarse en un estrecho camino.
-¡Paso al califa de Bagdad! -pidió el visir de éste.
-¡Paso al califa de Ranchipur! -exigió el del segundo.
Como ninguno quisiera ceder, los visires de los dos soberanos trataron de encontrar una fórmula para salir del paso.
-Demos preferencia al de más edad -acordaron. Pero los califas tenían los mismos años, igual amplitud de posesiones e idénticos ejércitos. Para zanjar la cuestión, el visir del califa de Bagdad preguntó al otro:
-¿Cómo es de justo tu amo?
-Con los buenos es bondadoso -replicó el visir de Ranchipur-,
-Justo con los que aman la justicia e inflexible con los duros de corazón.
-Pues mi amo es suave con los inflexibles, bondadoso con los malos, con los injustos es justo, y con los buenos aún más bondadoso -replicó el otro visir.
Oyendo esto el califa de Ranchipur, ordenó a su cochero apartarse humildemente, porque el de Bagdad era más digno de cruzar primero, especialmente por la lección que le había dado de lo que era la verdadera justicia.
Tomado de:www.psicoterapia#-transpersonal.es
Un líder justo, es aquel que invierte tiempo en su salud mental y en cultivar su sabiduría interior, sabe que el autocuidado emocional y espiritual es una herramienta importante cuando transita por caminos difíciles o en medio de tormentas, en las cuales se ponen a prueba sus virtudes y valores, entre ellos la ecuanimidad.
En la escuela que es el vivir, se asumen diversas tareas, unas más fáciles que otras, tanto que en algunas oportunidades se pierden ciertas asignaturas, que se deben repetir y repetir hasta pasarlas, ojala con honor y dignidad. En el asunto del ego la situación se dificulta en tanto éste, es un distractor que se nutre de manera inadecuada de la alabanza, la lisonja, la adulación, creando falsos reconocimientos y autoestimas endebles y enfermizas, que siempre quieren más y son incapaces de renunciar a los aplausos.
Los seres humanos que tienen el poder de gobernar, deberían tener una serie de valores y virtudes, que les permitan dar ejemplo y ganarse el respeto de los otros como consecuencia de la ecuanimidad, el respeto y la rectitud con la que tratan a las demás personas de su entorno.
Veamos lo que pasa en la historia de hoy, dos soberanos justos y quizás hasta sabios en muchas oportunidades, sin embargo, preocupados por lo que dicen los demás de ellos, e incapaces de ceder, dos situaciones complejas en un ser humano, la primera está unida al reconocimiento y al elogio, y la segunda a la humildad.
La primera en un líder, es una tentación constante, pocos están preparados para dar y soltar; a segunda, es poder hacerse a un lado sin que esto afecte su integridad personal; con la actitud de ceder no pierde nada, por el contrario hay grandeza en este gesto. ¡Ay!, es que el ego es tan seductor que hace que se enmascare el verdadero poder personal.
Cabe aquí la siguiente pregunta:
-¿Por qué los seres humanos consideran que ceder es perder?
Una conclusión en esta historia, es que a los dos les hace falta contar con habilidades emocionales a fin de tomar decisiones sanas sin que por ello se quebrante ni la imagen, ni la dignidad de nadie. El ser humano autoconsciente, no compite con otros, en asuntos de valores, virtudes, ni emociones, este simple y sencillo aprendizaje, le permite tener una vida más armoniosa y plena de sentido.
*Psicóloga
Profesora Titular Universidad de Manizales
fannybernalorozco@hotmail.com
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