Jaime Alzate


Dejemos de lado por un rato a nuestros vecinos, pobres, que les va tocar aguantarse a un personaje inepto y mucho más peligroso que su antecesor, al menos durante unos seis meses, porque como han comenzado las cosas en Venezuela me atrevo a vaticinar que no va a durar montado en el caballo de Bolívar por mucho tiempo.
Hablemos entonces de lo que nos está pasando en nuestra patria, donde no salimos de un problema, provocando cambios en la situación política tal punto que ya casi estamos contra la pared si el gobierno no da una media vuelta y deja de dar tantos palos de ciego.
Haciendo un recuento de lo que ha sucedido en los últimos meses, debemos resaltar que la gran mayoría de colombianos vivimos deseando con todas nuestras fuerzas que llegue el día en que podamos sentir una paz verdadera y duradera, pero muchos no recibimos con agrado la forma como comenzaron las conversaciones con los narcoasesinos, especialmente porque al parecer el artífice de ellas y a quien se le ocurrió la idea fue al hermano del presidente, alguien que a pesar de su arraigada oligarquía ha sido muy amigo de las guerrillas de izquierda que han merodeado por esto lares y los de los vecinos.
Las conversaciones de La Habana hasta el momento no han dejado sino un mal sabor de engaño, con una buena dosis de desconfianza, pues la forma como se ha expresado el bandido de Márquez no deja dudas de que no quieren dejar al gobierno, ni el país, que les exijan suspender las acciones sangrientas contra la población civil, ni la explotación de la droga de donde obtienen su incalculable riqueza. Este jueves, expresaron algo en su idioma sibilino que podría dar a entender que están dispuestos a ceder en sus crímenes, pero analizando a fondo las frases se ve que lo único que quieren es que nos arrodillemos a sus pies después de haberlos absuelto de todos sus delitos, sin que tengan que derramar siquiera una lágrima por las innumerables atrocidades que han cometido a lo largo de su larga carrera de maldades.
No me voy a meter en camisa de once varas dándole consejos al presidente, pero sí puedo comentar algunos temas que se tratan a nivel de tertuliaderos, en los cuales se sacan a relucir ciertas verdades, que por ser expresadas sin ánimo político o de intereses de carruseles de contratación, tienen el sello de, al menos, expresarse con honestidad.
Al inicio de su mandato, el doctor Santos fue recibido con gran entusiasmo por el país. Esa luna de miel comenzó a acabarse más pronto de lo previsible, porque el giro de 180 grados respecto a las decisiones del doctor Uribe fue creando un mal ambiente, y el sentimiento de seguridad que había se fue yendo loma abajo, hasta ubicarnos como estábamos hace 10 años.
Las relaciones con el Congreso se fueron tornando malolientes y los conocidos caciques politiqueros volvieron a hacer de las suyas. El impulso económico se ha ido frenando en forma lenta pero segura, y la revaluación del peso está permitiendo importar más y más productos, creando una atmósfera dañina a la industria nacional.
Uno de los hechos que más han afectado el prestigio del presidente, aunque no es el responsable directo, es la pérdida del diferendo con Nicaragua. Pero no fue este gobierno el causante de ello, ya que esto viene de muchos años atrás, lo criticable es el tratamiento que se le dio, acusando a unos expresidentes y altos funcionarios, que aunque no tenían una buena relación con Santos, al menos no lo tenían como enemigo, situación en la que terminaron luego de los duros enfrentamientos que tuvieron.
Por último, mucho ojo con la forma de actuar ante la peligrosa amenaza de Maduro y sus esbirros contra Capriles, porque si junto con la canciller vuelven a meter la pata, el prestigio del gobierno se irá al suelo y los guerrilleros se aprovecharan de ello para sacar dividendos.
P.D. A mi no me asusta el terrorismo, he estado casado durante 40 años
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