Efrain Castaño


El niño quedó solo en la sala; hacía poco daba sus primeros pasos y estrenaba el traslado por sí mismo de un lugar a otro: se sentía poderoso y casi incontenible; estaba frente al bello acuario que sus padres cuidaban con esmero y alegría; allí estaba por fin a su alcance sobre aquel rincón y en la pequeña mesa.
Hacía días miraba de lejos los pequeños peces que lucían sus ritmos y colores con movimientos elegantes y lentos; en un momento y tras unos pocos pasos estaba al borde del rutilante objeto; miró y pensó y con pausa introdujo una de sus manitos en el agua del acuario.
Le pareció sorprendente ver su manito allí dentro, hasta le pareció que había crecido; sonrió de sorpresa y antes de que regresaran sus padres a la sala, logró coger a uno de los peces y pronto lo sacó del agua lo besó con ternura.
Lo depositó en la mesa, fuera del acuario y le dijo al móvil y colorido pez que se agitaba, mira, te saqué del agua para que no vayas a ahogarte y mueras porque cuando uno cae al agua muere, me lo dijeron mis padres; gracias, le contestó el pez, pero me mataste y murió.
Narración con moraleja que quiere advertirnos sobre la necesidad de tener acierto en la acción, veracidad en el conocimiento, rectitud en el obrar de cada día.
Engañar, maltratar, mentir, calumniar y hasta matar con actitudes del hombre que hacen de la sociedad un ambiente mejor o peor, agradable o de rechazo.
Puedo conquistar a alguien ya casado y sacarlo de su hogar, su familia, su hábitat con el pretexto de que me gusta, ¿es mi impulso, es lo que siento?; ¿acaso muchos no han muerto a la felicidad como el pequeño pez ante la solitaria acción del niño del acuario?
¿Puedo hacer lo que me venga en gana, imponer mis caprichos y deseos, obrar bajo los impulsos del momento, buscar solo mi bienestar y mi enriquecimiento, mentir por conveniencia egoísta, robar por ansiedad o envidia, matar porque el otro no me gusta, no me conviene, no le he invitado y proceder al aborto, la eutanasia, el asesinato?
Lo anterior vale la pena plantearlo hoy porque el 24 de abril es el Día de la Ética; se ha querido hacernos ver la urgencia de saber actuar, de hacer el bien y lo bueno, de actuar dentro de lo justo y propio de cada persona sin olvidar el conjunto, la sociedad, el macro proyecto de la humanidad.
Tiene Ética quien a diario piensa al actuar no solo en el bien personal sino en el de los demás, tiene en cuenta el panorama social, familiar, empresarial. La Ética permite que todo se haga en la búsqueda del bien general, del bienestar presente y futuro. Es obrar como Jesús de Nazareth que "pasó haciendo el bien".
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