Fanny Bernal Orozco


Dos hermanos tenían algún dinero ahorrado y planeaban cómo emplearlo para asegurar su futuro. Al recorrer un camino que no conocían, vieron un plantío de vides que estaba a la venta. Parecía abandonado. Llamaron a la puerta de la casa contigua y conversaron con el dueño.
-¿Por qué lo vende? -preguntaron.
-Lo compré hace tiempo porque decían en el pueblo que aquí estaba escondido un tesoro. Lo busqué pero no lo encontré. Me aburrí, me quedé sin dinero y ahora quiero irme a probar fortuna en otra parte, allá cruzando las montañas.
-¿Si compramos el plantío y lo hallamos será nuestro?
-Dudo que aparezca, pero hagamos el trato.
Los hermanos llevaron la suma y, a cambio, recibieron la propiedad. Cuando tomaron posesión de ésta, todas las plantas estaban marchitas. La tierra que las rodeaba era seca, lisa y compacta.
-Bueno, manos a la obra -exclamaron y se pusieron a trabajar desde el primer día. Comenzaban cuando salía el sol, y acababan cuando éste se ponía. Retiraron toda la basura y hojas secas acumuladas. Humedecieron la tierra para que se aflojara. Después empezaron a cavar con sus palas.
El tesoro no aparecía y ellos siguieron buscando. Pasó más tiempo sin que tuvieran éxito. Pero notaron que algo estaba cambiando. Por una parte, se habían vuelto más fuertes. Por otro lado, al recibir agua suficiente y extender sus raíces por la tierra floja, las vides comenzaron a dar grandes racimos de uvas. Había transcurrido un año.
Un día se les ocurrió llevar las uvas al mercado y lograron venderlas bien. Pronto todos buscaban su fruta para preparar jaleas y mermeladas. Recuperaron el costo del plantío, y siguieron ganando más a lo largo de los años. Con el tiempo supieron cuál era el tesoro oculto en aquel terreno: la recompensa al esfuerzo continuo.
Tomado de: www.valores.com.mx
Muchas personas sueñan con llegar a poseer tesoros; el solo pensar tanto en ello, puede quitarles el sueño. Es más, quisieran gozar de muchas cosas y ojalá sin ningún esfuerzo, ni trabajo. La vida fácil está en el imaginario de mucha gente que hace lo que sea con el ánimo de acceder a un estilo de vida fácil cómodo. Y ustedes se preguntaran: ¿y a quién no le gusta vivir bien y cómodo?,
Bueno a la mayoría les puede gustar, sin embargo la diferencia está en que no todos se encuentran en la orilla del no hacer, o el no esforzarse. Por el contrario todos conocemos seres humanos, hombres y mujeres que construyen un saber, una experiencia, se cultivan y lo aprovechan en beneficio propio y de los demás.
Lo anterior significa entonces, que ellos echaron mano de muchos recursos para conseguir sus metas, sus sueños y pudieron lograr que algunas o todos sus fines e ilusiones se puedan realizar. Cuando se tiene la oportunidad de conocer personas así, su rostro y sus palabras denotan satisfacción por lo que realizan y motivación por seguir lo que se han propuesto.
Mientras tanto, la satisfacción de quien consigue las cosas sin esfuerzo es frágil y poco duradera, su actitud emocional no le permite evaluar, ni reflexionar acerca de su conducta, y su paso por el mundo; es poco sensible frente a lo que sucede a su alrededor, difícilmente será creativo para liderar cambios personales, como dice la historia del día de hoy, y para: ‘extender las raíces’
Además, es importante exponer que el mundo de muchos seres humanos está lleno de tesoros. Le invito para que mire a su alrededor y se dé cuenta: son tesoros sin precio, su valor es inimaginable. Se trata de seres queridos, amigos, compañeros y de tantas otras personas con quienes se comparte el tiempo y que son alimento para la existencia.
También están los talentos personales, esos sí que son tesoros para explorar y explotar: dibujar, pintar, tejer, cocinar, sembrar, cuidar, escuchar, acompañar, bailar, escribir, acariciar, en fin sería una lista interminable, que en algunas oportunidades, por la manera como se vive, no se ha invertido el tiempo necesario para ponerlos a circular de forma productiva. Es más, a veces se termina una vida sin haberse dado cuenta de que se está rodeado de tesoros, quizás no hay que ir muy lejos, para descubrir cuál es o dónde está oculto el suyo.
*Psicóloga
fannybernalorozco@hotmail.com
Profesora Titular Universidad de Manizales.
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