Rudolph Homes


El mercado sí estaba invadido de papa, pero producida aquí mismito, sumercé. Si se hubiera sabido hace dos semanas que el sector agropecuario creció a un ritmo anual de 7,2 por ciento en el segundo trimestre de este año, como anunció el DANE la semana pasada y que el problema de la papa es que se ha producido mucha papa (la producción creció 13 por ciento en el trimestre), probablemente la popularidad de Santos no hubiera caído tanto, el paro no hubiera contado con el apoyo o simpatía de tantos ignorantes útiles y se hubieran evitado decisiones apresuradas del gobierno que probablemente van a resultar equivocadas.
Claro que si los paperos hubieran confesado que estaban quemando llantas y paralizando al país porque habían producido demasiada papa y se habían descolgado los precios de su producto nadie les hubiera parado bolas. Era de más impacto responsabilizar a los TLCs porque solo con mencionarlos despiertan toda suerte de reacciones adversas y surgen aliados hasta debajo de las piedras para declarar al campo en crisis por las importaciones de papa cuando traer una papa de cualquier frontera cuesta mucho más en transporte que lo que le dan por ella en Corabastos. Hasta el Gobierno se comió el cuento, y se apresuró a anunciar medidas de dudoso impacto o beneficio, cuando lo que se necesita es crear una institucionalidad adecuada capaz de responder a la abundancia para evitar que los precios se desplomen cuando hay buenas cosechas.
La producción de otros cultivos también ha sido muy buena. La palma africana y el arroz van bien. El país está lleno de café, pero no porque lo están trayendo de Perú o del Ecuador como declaraban los corifeos del desastre, sino porque la producción va para 10 millones de sacos. Que los precios no sean los mejores no es culpa del Gobierno, y no justifica tratar de tumbarlo, o predicar prematuramente que Santos es pato rengo.
En Colombia todo cambia de la noche a la mañana. El jueves pasado cundía el pesimismo, los empresarios estaban furiosos, el equipo económico hacía maromas para que se conservara la calma, la coalición del Gobierno estaba a punto de deshacerse porque cada uno de los que la integran quería su propio Plan B. Pero el DANE nos sorprendió el viernes con las cifras de crecimiento en el segundo trimestre del año: el PIB creció a un ritmo anual de 4,2 por ciento.
El sector agropecuario está en bum y la mayoría de los otros sectores de la economía, con excepción de la industria y el transporte, crecieron alrededor del 4 por ciento anual o más. El sector minero no está induciendo un mal holandés y hay algunos efectos del auge de la inversión pública en carreteras e infraestructura que aún no se registran y van a afectar positivamente las cifras de crecimiento del próximo trimestre si se evitan las "hatopistas".
Los técnicos del DNP creen que el crecimiento en 2013 va a estar entre el 4 y el 4,5 por ciento y están felices no solamente por eso sino porque descubrieron que su nueva jefe es muy ejecutiva, lo que puede ser un factor positivo en el comportamiento futuro de la economía y para las perspectivas del Presidente en las próximas elecciones, ahora que no se requiere un Plan B porque la economía va bien, como ya lo sugerían las cifras de desempleo.
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