Fanny Bernal Orozco


Había una vez, una alegre y despreocupada cigarra, a la que le encantaba pasar el verano cantando. En el lado contrario, se encontraba su vecina, una trabajadora hormiga, que tan solo vivía para esforzarse y recolectar comida.
Cansada de ver a la hormiga trabajar, la cigarra le dijo:
- ¿Por qué trabajas sin descansar un momento? Siéntate conmigo un rato y disfruta del verano.
- Cigarra imprudente, más te valdría dejar tu pereza a un lado y empezar a acumular comida para el largo invierno que se avecina.
Una advertencia que la cigarra no le hizo el menor caso.
-Cuando el invierno llegó, la cigarra se encontró con que nada había previsto para calentarse, ni alimentarse durante esta gélida estación. Muerta de hambre y de frío, recordó a aquella pequeña hormiguita, que siempre pasaba por su casa, cargada de comida, a la que decidió pedir ayuda, para aliviar su penosa situación.
-Pequeña hormiguita tu que tanta comida tienes guardada desde el verano ¿Podrías darme algo para que ni estómago deje de rugir?
-Me gustaría ayudarte cigarra, pero ¿No te reías de mí, mientras trabajaba en el verano? ¿Qué te impedía imitarme?
Tomado de: www.cuentosBreves.org
Hay gente que anda por la vida indiferente y despreocupada, vive el presente sin darse un ratico para pensar en cómo está viviendo o en visualizar ciertos escenarios de su vida y menos aún en imaginar cómo se encuentra su capacidad para afrontar los avatares que eventualmente puedan presentarse en su día a día.
La vida de cualquier ser humano no siempre es primavera o verano, muchas veces también llega el otoño y el invierno y perpetuamente no se cuenta con los recursos para asumir esas nuevas experiencias que en la mayoría de los casos requieren de paciencia, disciplina, responsabilidad y humildad, para asumirlas sin que se conviertan en vivencias impregnadas de dolor o sufrimiento.
Mucho se habla de valores en esta sociedad, cada especialista en estos temas tiene su criterio y lo defiende; a su vez la escala de valores da cuenta de los significados y sentidos con los cuales cada ser humano asume su realidad, lo que se hace evidente en el lenguaje, acciones, emociones y hábitos que se entretejen en las relaciones con los demás.
Sinnúmero de factores influyen en la manera como se asumen los valores, la crianza, el ejemplo, las figuras de identidad, el medio social y cultural, en fin es una mezcla poderosa ante la cual se corren riesgos. Así entonces, como en la historia del día de hoy, algunas personas, se parecen a la cigarra y otras a la hormiga. -¿Cuál de ellas vive mejor? Habrá quien diga que la cigarra la pasa muy bien, hace pereza, es descomplicada, ve pasar el tiempo, no piensa a corto plazo, vive el presente y nada más. Por otra parte, quienes se parecen a la hormiga, son laboriosas, disciplinadas, responsables, organizadas y piensan a largo plazo. Habrá quien sostenga que la diferencia entre ellos se cifra en la pereza de la cigarra, y el hábito emprendedor de la hormiga, sin embargo, se podría afirmar que cualquiera de las dos actitudes puede ser inadecuada si se lleva al extremo y se convierte en artífice de pobre calidad de vida en diferentes circunstancias en las que se halle un ser humano. Por otra parte, hay gente con mucha viveza, que siempre anda alerta y acechando a los demás para aprovecharse de su dedicación y trabajo; mire en su entorno, son abundantes se destacan por su holgazanería, comodidad e ineficiencia, seguro que ellos jamás han pensado en que pueden vivir un largo invierno. ¿Y usted está preparado para los inviernos?
*Psicóloga
Profesora Titular Universidad de Manizales
fannybernalorozco@hotmail.com
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