Efrain Castaño


Para este Año de la Fe Job y Jossel están unidos como actores en escena para gritar sus dudas e inquietudes frente al mal y la tragedia humana; ambos se ven inmersos en la tiranía de la persecución, maltrato y hundimiento de ilusiones; desde el escenario de la vida sufriente nos gritan hoy sus voces realistas y conmovedoras de verdad.
De Job bien conocemos el relato narrado en el libro bíblico que lleva su nombre; de Jossel es bueno conocer su realidad.
Jossel Rockower fue un judío recto y fiel de gueto de Varsovia. El furor Nazi le apresó y le encerró en uno de los fatídicos y fétidos campos de concentración donde la vida perdía toda dignidad externa, la duda cubría la existencia y la angustia llegaba a ser expresión que se pegaba a la piel.
Allá fue llevado al escalofriante campo de concentración signo de muerte y dolor infinito; vio morir a su esposa con un hijo de siete meses en brazos, al resto de sus hijos y a doce amigos de su pueblo. Su cuerpo parecía derretirse por la rabia y el dolor, la duda y la angustia.
Sabía que pronto sería llamado también a filas para ser conducido al horno de muerte. Casi sobre los cadáveres de su esposa e hijos tomó un papel y con mano temblorosa y húmeda de lágrimas escribió sus últimas palabras; dobló el papel y lo metió en una botella vacía que escondió en uno de los muros ahumados, en 1945, después de desocupar los galpones y edificios de muerte y exterminio de millones de judíos y opositores, un hombre encontró la botella, notó que dentro había un papel, lo sacó y después de leerlo no supo más que mirar al infinito, amarrar las lágrimas que se asomaban a sus ojos y exclamar: esto parece imposible, esto hace explotar la vida; una botella explosiva.
Qué leyó aquel hombre que tanto le impactó; afortunadamente guardó y entregó a los hermanos judíos aquel papel con mensaje de impacto; allí hay una profesión de fe escalofriante y que ojalá cuestione nuestra débil y tibia existencia de fe.
El arrugado pero áureo papel dice: "Dios de Israel, yo me he escapado hasta aquí para poder servirte sin que nadie me lo estorbara, para cumplir tus mandamientos y santificar tu nombre. Pero Tú has hecho cuanto has podido para que no crea en Ti. Si es que piensas que vas a conseguir apartarme de mi camino, yo te digo Dios mío y Dios de mis padres: no lo vas a lograr. Tú puedes golpearme, puedes quitarme lo mejor y más querido que tengo en el mundo, puedes atormentarme hasta la muerte, pero yo creeré siempre en Ti; yo te querré siempre a pesar de ti. Estas son las últimas palabras que te dirijo: no lo vas a lograr; has hecho todo para que me desespere contigo, pero yo muero exactamente como he vivido, en una fe firme como una roca".
Explosivo mensaje ¿verdad? No sé hasta dónde estoy en condiciones de confesar esa fe firme hasta la muerte, que supera todo obstáculo, que es canto de Esperanza como el navegante que en medio de la tempestad en alta mar no deja perder la ruta de la meta. Tengo fe o solo vago deseo ¿tengo determinación o solo dudas?
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