Efraim Osorio


Si el Columnista Invitado, Guillermo Calvo Mahe, desea seguir redactando, necesita urgentemente un asesor de esa disciplina y los seis meses, ojalá intensivos, de estudios gramaticales que recomendaba el profesor Luis López de Mesa. Si yo me hubiese puesto en la difícil tarea de ponerle a su artículo las comas, los puntos, los puntos y comas y todos los signos ortográficos en los lugares correspondientes, pues casi todos estaban ‘en el lugar equivocado’, la redacción habría mejorado un poco. Y si de pronto le hubiera hecho otros ajustes, tratando de adivinar lo que él quiso expresar, quizás la redacción habría mejorado otro poquito más. Y si, por casualidad… En fin, lo que quiero decir es que todo escritor, para que pueda ofrecerles a sus lectores un producto bueno, tiene que hacer ‘borrador’: Releer y releer y releer; corregir y corregir y corregir. Y analizar gramaticalmente. Pero para esto hay que conocer los fundamentos, el abecé, del idioma en que se escribe; y no sé qué tan sólida sea, en este sentido, la formación del señor Calvo. Me contaba un profesor universitario que un alumno le preguntó cómo se diferenciaba un sustantivo de un verbo. ¡Válgame Dios! Si un escritor no sabe distinguir las partes de la oración, que retorne al partidor y arranque de nuevo. ¿Tendrá la culpa el sistema ‘moderno’ de enseñanza del castellano? Otra cosa: Es muy importante tener a la mano un diccionario para no emplear ‘anacronística’ por ‘anacrónica’, como lo leí en la misma columna: "El Congreso estadounidense es una institución anacronística…" (LA PATRIA, 22/10/2012). El sufijo ‘-ístico’- sólo se le agrega a los sustantivos terminados en ‘-ismo’ o ‘-ista’ para indicar pertenencia o relación, por ejemplo ‘periodístico’, "lenguaje periodístico". Enseñan los que saben.
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"Ese potrero está muy enrastrojado. Hay que desmatonarlo", decía mi papá, en los lejanos e inolvidables tiempos de La Capilla, Santa Rosa de Cabal, la finca en donde tuve la fortuna de nacer. También le escuchaba decir ‘enmalezado’ y ‘enmontado’. Pero no ‘enmalecido’ ni ‘embarzalado’, participios pasivos de los verbos ‘enmalecerse’ ("llenarse de maleza"), y ‘embarzalarse’ ("cubrirse de zarzas y malezas"), castizos como los que más. La ‘desmatonada’ la realizaban con el ‘güinche’, "instrumento de labranza compuesto de una hoja de hierro con filo doble y encorvada en su extremo, y con ojo para enastarlo" (Lexicón de Colombianismos, Alario di Filippo), y consistía en desembarazar el potrero, que también llamábamos ‘manga’, del ‘rastrojo’, para nosotros sinónimo de ‘maleza’, especialmente cuando es abundante. Aunque de esto podría escribir sin descanso, no es ésta mi intención, sino de la diferencia inmensa que hay entre ‘rastrojo’ y ‘Rastrojo’, singular del apodo de los "…miembros de una de las bandas criminales más poderosas…", a los que se refiere el editorial de El Tiempo, del 24 de octubre de 2012, pero que lo escribe con minúscula, como si fueran los de un potrero con años sin desmatonar: "Desde esta semana, varias decenas de ‘rastrojos’…". Los apodos o sobrenombres son nombres propios, razón por la cual deben escribirse con mayúscula inicial. Elemental.
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Nosotros también tenemos ‘patas’, don Pedro Martín. ¿Que no? Siga leyendo, señor: "Meter la pata", o "írsele a uno las patas", significa equivocarse, cometer indiscreciones, hablar más de la cuenta, etcétera; "jalar pata", tener que caminar mucho; "andar a pata", simplemente, caminar; se dice "otra pata que le nace al cojo", cuando a un asunto ya complicado o problemático, le resultan más problemas o complicaciones; "bailar en una sola pata", se afirma de alguien que está muy contento o güete, como decimos por estos montes. Y hay más, muchas más ‘patas’ en los dichos folclóricos. Los patos tienen sus patas y sus patas. Los animales bípedos y cuadrúpedos también tienen ‘patas’. Y las mesas y pianos de concierto están dotados así mismo de patas. El colaborador, Pedro Martín Pachón F., en Línea Directa de LA PATRIA, dicta: "…dicen que un caballo sufrió una herida en la pata izquierda trasera. Pata no es, porque le están revisando es una mano, y en los caballos se pronuncian remos…" (LA PATRIA, 25/10/2012). Sí, señor, remos ‘delanteros’ y ‘traseros’. Pero también se llaman ‘extremidades delanteras’ y ‘traseras’; ‘miembros delanteros’ y ‘traseros’; ‘cuartos delanteros’ y ´traseros’, aunque éstos tienen más carne y más huesos; y ‘patas delanteras’ y ‘traseras’. Pero, mejor, paro aquí, porque de pronto ‘estiro la pata’, y no puedo term…
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Eso de ‘acopiar muchachos’ suena a ‘coleccionar estampillas’. En latín, el sustantivo ‘copia’, de donde procede ‘acopiar’, significa ‘abundancia’. Sentencia Cicerón: "Rerum copia, verborum copiam gignit" ("la abundancia de ideas produce la riqueza de expresión"). De ahí también, ‘cornucopia’ ("figura decorativa en forma de cuerno del que rebosan frutas"). El Diccionario define así el verbo ‘acopiar’: "Juntar, reunir en cantidad algo, y más comúnmente granos, provisiones, etc.". Pero no muchachitos. La profesora Edith Angélica Crèmieux escribe: "El 29 de octubre, dentro del segmento de las noticias políticas de Pereira (RCN), dijeron que, para combatir la presencia de menores en centros de diversión (…), se iban a establecer Centros de Acopio de Menores para tenerlos allí hasta que los padres los recogieran". Y en costales, como si fueran fríjoles.
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Urgente: La VEINTITRÉS necesita el Gobierno en la Calle.
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