Jaime Alzate


Va a terminar este año, que no se ha caracterizado propiamente por su tranquilidad, al punto que si nos ponemos a hacer un detallado examen de lo que hemos tenido que aguantar, terminamos como tantos amigos entregando lo poquito de vida que nos queda, sobre todo los que ya pasamos la barrera de la tercera edad. Para muestra algunos botones de la incertidumbre que nos rodea y que nos tiene con los pelos de punta, esperando que el panorama se aclare aunque sea un poco.
Comencemos por una buena noticia que apaciguó los ánimos de estos días navideños y fue la determinación de la Corte Suprema de Justicia de dejar en libertad al coronel Plazas Vega. La detención durante más de ocho años de este valiente militar, que arriesgó su vida en defensa de los magistrados de la Corte Suprema, es uno de los hechos más vergonzosos de la justicia colombiana. Pensar que una juez, Estela Jara, y un fiscal prevaricador cuya honorabilidad deja mucho que desear, condenaron a este militar a treinta años de presidio argumentando falsas acusaciones de bandos calumniadores y de la peor moral, demuestran la degradación del principal órgano administrativo y legal del país. Afortunadamente supieron rectificar a tiempo y con ese gesto de honorabilidad nos devolvieron en algo la tranquilidad perdida.
Estoy escribiendo esta columna el jueves y por fin he podido sentir un poco de descanso al leer los informes que dan como candidato a la presidencia a nuestro coterráneo Humberto de la Calle, quien también ha sido nominado como el hombre del año por un gran sector de la prensa. Bien sabemos que hasta que no esté firmado por las dos partes, el gobierno y los bandoleros, el acuerdo de víctimas con la seriedad que semejante asunto merece, seguimos amarrados en la frase que tanto repiten los negociadores y pilar de cualquier arreglo cual es: Nada está terminado hasta que todo esté terminado.
Pero como a Colombia no le faltan problemas, ahora vemos las aberrantes actuaciones del fiscal de la nación, quien se ha enamorado de una bonita contratista de la Fiscalía, cosa que podría ser normal si fuera solamente eso, pero es la más importante y millonaria contratista de ese organismo quien, según dicen los que saben, no tiene ningún mérito para ser distinguida con una condecoración que lleva por nombre el de ese gran hombre Enrique Low Murtra, verdadero héroe que dio su vida antes que entregarse en manos de la mafia. A pesar del rechazo general, Montealegre no ha dado su brazo a torcer y por el contrario ha sacado a mostrar a su amiga por distintos foros, hasta candidatizarla como su sucesora, sin temblarle para nada lo que pueda tener de honor.
No puedo dejar de lado el chispero en que dejó el "porky" Maduro. Tan pronto se conocieron los resultados de las elecciones, pensamos que por fin le había entrado un poco de razón a este dictadorzuelo, pero no habían pasado dos días y ya lo teníamos con su carnal Diosdado amenazando a todo el mundo, y son las horas en que todavía nadie sabe en que va a quedar esta burundanga. Mientras tanto los colombianos que viven en las fronteras siguen sufriendo toda clase de maltratos de los militares venezolanos, y aquí, después de todas las falsas demostraciones de solidaridad, nadie, comenzando por el mismo gobierno, se ha vuelto a acordar de esa pobre gente y ni siquiera los medios informativos los han vuelto a mencionar.
Dejemos por ahora de lado los escándalos con los que están tratando de envolver al general Palomino, encabezados por Cepedita, el calumniador vengativo quien heredó de sobra la sangre bandolera de su padre.
Esperemos con paciencia el desenlace de todos estos revolcones, pero recemos para que podamos salir con bien de ellos, o nos vamos de pa' tras pal estanco.
P.D.: Cuando todo sube, lo único que baja es la ropa interior.
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