Jaime Alzate


Como no quiero verme metido en líos como los que se metió la mujer de payaso de Trump, cuando en una de las múltiples convenciones que hacen los partidos políticos de los Estados Unidos para la escogencia de los candidatos a presidente de esa nación, pronunció un discurso copiado exactamente de una alocución que hacía pocos días había pronunciado Michelle Obama, primera dama de ese país, dejo constancia expresa de que un alto porcentaje de lo que voy a escribir en esta columna es copia fiel de lo que escribió un importante político y abogado colombiano llamado José Gregorio Hernández, como el célebre y conocido médico alternativo venezolano. (Pueden llamarlo plagio).
Pues bien, será lo primero reconocer que muy poco conozco de este caballero a tal punto que por sus andanzas en varios puestos públicos hubiera podido testificar que no solamente era liberal, sino que militaba en el Santismo con alma y cuerpo.
En días pasados nuestro periódico publicó un columna de Hernández titulada: "¿Votar sin saber lo que se vota?" que para mi parecer es de lo mejor que se ha escrito sobre el Sí y el No con que estamos enredados todos los colombianos en ese complicado asunto de plebiscito por la paz.
Empieza resaltando la falta de sentido común de comenzar una campaña de tanta importancia sin que hubiera un acuerdo final firmado por las partes (Gobierno y Farc); sin conocer el texto firmado y notificado por la Corte Constitucional, y sin que el presidente hubiera hecho conocer del Congreso su voluntad de convocar el plebiscito, fijando fecha y redactando la pregunta a responder.
Adiciona comentando que llamar al apoyo sobre la base de temores, amenazas y estímulos mediáticos equivale, y aquí es muy directo, a dar a los votantes el trato que se da en los circos a los animales amaestrados que responden a los reflejos condicionados.
Cerrando su escrito, y como buen abogado, termina explicando según su saber el cúmulo de pasos legales que hace falta cumplir antes de que el proyecto de ley entre en vigor. Sus argumentos concluyen dando a conocer que la Corte no ha enviado al Congreso su sentencia, ni los salvamentos y aclaraciones de voto por lo que jurídicamente no hay ley estatutaria; no hay convocatoria; no hay fecha del plebiscito; no hay pregunta para votar Sí o No, ni tampoco hay algo tan importante como un acuerdo final firmado, y el Gobierno insiste en que nada está acordado hasta que todo esté acordado. En síntesis: nada de nada.
Finalmente, a las diez de últimas, dice Santos que cuando ya todo está acordado no se necesitará la firma oficial para enviarle al Congreso los acuerdo y el plebiscito. Gran reculada ante lo que antes argumentaba.
Si yo fuera un promotor del voto por el No basaría mi campaña en argumentos como los que expone Hernández, porque esto acabaría de un vez por todas con los argumentos de los partidarios del Sí, comenzando porque hasta el momento todo indica que todo está más enredado que un bulto de anzuelos. Gracias a don José Gregorio por haberme dado tema para esta columna.
P.D.: Los condones no aseguran un sexo seguro. Mi amigo estaba con uno puesto, cuando lo mató el marido de su amante.
Nota del director
Al señor Alzate y los lectores interesados en este tema, los invitamos a que consulten los acuerdos firmados hasta ahora entre el Gobierno y las Farc en la siguiente página de internet: http://equipopazgobierno.presidencia.gov.co/acuerdos/
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015