Jaime Alzate


Si ha habido algo durante los últimos años que nos ha tenido con los pelos de punta es ver como la justicia, el órgano de poder más importante que nos rige, y que debería ser el que nos lleve por los mejores senderos de la democracia, se ha convertido en una de las peores fuentes de corrupción, al punto que nadie le tiene confianza.
Reconocemos que los cambios de los últimos meses en las directivas de los tres organismos en cuyas manos está el control de Estado, como son la Procuraduría, la Fiscalía y la Contraloría, fueron favorables, después de épocas vergonzosas, sobre todo la Fiscalía en las garras de un individuo -Montealegre-que hizo la más escabrosa demostración de podredumbre y politiquería, acabando con el prestigio de uno de los pilares de una democracia. Uno se pregunta qué sucedió finalmente con quien cometió toda clase de indelicadezas, agravadas por ser él quien debería ser guardián de la pulcritud y ejemplo social, pero que terminó repartiendo contratos con quien dicen era su novia, pagándole estipendios altísimos y luego, antes de tener que dejar su puesto ante el repudio general a su gestión, salir públicamente a defenderla. Ahora, no sabemos dónde anda alguien que fue uno de los que más mermelada repartió dentro de la política comprafavores de este gobierno. Algún día se sabrá cuál ha sido el destino de él y la "experta" funcionaria que rodeada de diplomas dudosos ganó contratos fabulosos sin ningún mérito, cuyos frutos debe estar gozando en algún paraíso mediterráneo.
Su reemplazo, el fiscal Néstor Humberto Martínez, candidatizado por Santos, ha sido uno de los aciertos de la Corte Suprema al elegirlo para uno de los más difíciles cargos, pues desde su posesión comenzó a dar muestras de una profunda rectitud y en poco tiempo ha acrecentado su prestigio y ha hecho renacer la confianza en la golpeada justicia.
El contralor Edgardo Maya ha estado metido en la política desde su más tierna infancia, en representación de la clase costeña. Debemos reconocer que su comportamiento al frente de los puestos que ha ocupado se ha caracterizado por su honradez y su sobriedad, manejando con tino la cosa pública. El puesto de contralor es, como las otras dos ías, algo que no admite el más pequeño resbalón, porque, de no ser totalmente impoluto, el daño que se hace al sistema es de extrema gravedad. Esperemos que Maya conserve su honestidad y no se vaya a dejar tentar por el clientelismo que azota a la justicia.
Excelente el nuevo procurador Fernando Carrillo. Nos ha puesto a respirar tranquilos, y en pocos días ha demostrado ante el presidente Santos que no se va a dejar manosear ni de él ni de la clase polítiquera, y mucho menos se va a dejar tocar de los hampones que se han adueñado de la burocracia oficial.
Son pues tres personajes cuya misión primordial será sacarnos del lodo en el cual nos metieron en los últimos tiempos los corruptos, y que para combatirla se necesitará de mucho valor y coraje.
P.D.: Un arqueólogo es el mejor marido que pueda tener una mujer: mientras más vieja se pone la mujer, más se interesa en ella el marido.
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