Luis Prieto


Los índices económicos presentados por el DANE indican que Colombia podría estar entrando en una recesión, cuya dimensión es muy difícil predecir. Ya se está sintiendo en todas las actividades nacionales. La pérdida de veinte mil millones de pesos por la crisis petrolera ha sido un golpe muy duro, agravado por la situación climática que produjo una fuerte alza de los productos agrícolas, especialmente de los alimentos, hace que el país haya entrado en recesión disparando la inflación.
Esta situación ha dado lugar a que el Banco de la República haya entrado en acción mediante una escalada alcista de los intereses, traducidos inmediatamente a la actividad nacional, con todas sus malignas consecuencias.
El Banco de la República de Colombia es quizás la institución más poderosa de la nación. Su movimiento, cualquiera que sea, repercute en todos los ámbitos del país. No se entiende por qué en la batalla para controlar los precios y por ende la inflación, solo emplea el movimiento hacia arriba y hacia abajo de las tasas de interés.
Los precios de cualquier producto suben cuando se escasean y bajan con su abundancia. Es la ley de los mercados. Uno supone que si un bien empieza a escasear, lo lógico es abastecerlo durante su período de escasez. Colombia es un país cerrado, lo que explica la dureza de los golpes de accidentes como el de los alimentos, de tanta influencia en la vida de las gentes. Seguramente si fuera un país más abierto al libre comercio, estas deficiencias no se darían.
El Banco de la República ha optado siempre, como arma de combate para reducir los desafíos de la inflación, por el alza de los intereses. Hay que creer que esta institución conoce, como pocas, los daños que se producen con esa espada. Toda la economía se afecta en diferentes grados. Las primeras víctimas en caer son las gentes de los estratos bajos que suspenden su camino hacia la clase media, y los recién llegados, a retroceder.
Con una gran frustración para todos, pero principalmente para el gobierno, concretamente para el presidente que ha contabilizado como uno de sus triunfos el paso diario de habitantes colombianos sumidos en la pobreza hacia estratos superiores, con un crecimiento de la clase media. El crecimiento de la clase media es el anhelo de todos los gobiernos, porque garantiza seguridad y tranquilidad social. Además llevan consigo algo bien importante, como es el crecimiento del consumo, algo fundamental en el PIB de los países desarrollados. Este aliciente del consumo aquí parece ser un estorbo para el control inflacionario.
En Colombia el Banco de la República, banco central, tiene como primera responsabilidad el control de la inflación. Las otras variables, si bien las tienen en cuenta, la preocupación es secundaria o terciaria. En los Estados Unidos, su banco central es el Federal Reserve Bank, al cual todos los países quieren imitar por su sabiduría, su experiencia y poder, tiene como su máxima y primera responsabilidad, el empleo y en renglón posterior, la inflación.
Esta diferencia de responsabilidades significa mucho para la conducción de la economía. El empleo tiene una importancia sin igual en la estructura económica de un país. Si el empleo falla, el consumo baja y consigo la producción, para desembocar en una crisis con todas sus consecuencias de hambrunas y delincuencia.
Colombia debería imitar a los Estados Unidos, donde el Federal Reserve Bank tiene al empleo como su máxima responsabilidad e indicativo de la situación reinante.
Todo esto no es para sostener que el Banco de la República debiera abandonar el movimiento de las tasas de interés como instrumento para el control de los precios. De ninguna manera. Pero sí tener en cuenta las importaciones temporales como elemento adicional en el cumplimiento de su vigilancia y control de la inflación. Claro que tendría que enfrentarse con fuertes asociaciones privadas, pero el Banco, su presidente y junta directiva son poderosos, diría omnímodos, casi como se dice ahora, pueden hacer lo que les dé la gana.
Este columnista cree que si Colombia puede preservar el empleo en niveles como los actuales, ojalá un tris más altos, saldría adelante en la puja contra esta presunta crisis. La infraestructura puede responder a esta esperanza. Los proyectos viales ya en acción son de magna dimensión y creadores de múltiples empleos.
Importante la reciente información del DANE cuando informa en agosto la inflación tuvo un movimiento negativo de -0,32%, ojalá este reverso se prolongue y los altos intereses empiecen su retirada para bien de la clases pobres de Colombia, porque los ricos ni siquiera se dan cuenta de lo que está pasando.
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