Pedro Felipe Hoyos Körbel


Creo que cuando se habla del Centro Histórico de Manizales a todos se nos viene la imagen de la Gobernación de Caldas a la mente. Ese "palacio" sobresale por su bello trabajo decorativo, que no tiene igual en el país. Su estilo es barroco español y es una réplica del edificio de la Rectoría de la Universidad de Alcalá de Henares en España, aquella sede del saber español fundada por el cardenal Cisneros en 1499.
El trabajo decorativo lo realizó el estucador Belisario Rodríguez, nacido en Guasca, que ya había hecho la Estación de la Sabana de Bogotá y el Palacio Caicedo en Cali. La vida de este hombre, que dejó una huella distintiva en la ciudad, debido a que logró imponer un altísimo nivel en la decoración, fue atormentada, muy parecida a la de un poeta maldito francés.
Trabajando en Manizales se enamoró de una muchacha, Livia Londoño, y le propuso matrimonio. Para albergar su futuro hogar compró casa y la decoró suntuosamente. Esta existe hoy en día y queda en la salida del túnel del Ferrocarril de Caldas rumbo a Chinchiná, popularmente se le conoce como la casa de "Las Muñecas"; más su gran obra en Manizales es la Gobernación de Caldas. Un día cualquiera vio a su prometida hablar con un muchacho bien parecido y averiguó quién era ese hombre. Se le comentó que era el novio anterior de Livia y que esa relación quedó suprimida cuando aceptó casarse con el artista. A la semana de esta anécdota Belisario, de tres tiros, mata a la Londoño. Este crimen fue muy sonado en esa época e intervino mucha gente de Manizales. Quedan de ese pleito los protocolos y varias cartas entre los dos novios, más el documento cumbre son ocho hojas escritas por Rodríguez a raíz de que el médico Ricardo Arango le pidiera un recuento de su vida para poder dictaminar qué tan loco estaba y si la defensa debería alegar esa condición. En este texto autobiográfico, el estucador habla de sus estudios en Bellas Artes en Bogotá; de sus desamores; de su trabajo como tallador de mármol en los Estados Unidos y lo que aprendió allá con destacados artistas. En la parábola vital de Rodríguez hay un drama enorme: el hombre que embelleció a Manizales de manera definitiva, fue un hombre que mató, que destruyó una vida. De una forma dialéctica este hombre simboliza dos constantes de la vida humana y este drama sucede durante la agonía de ese tipo arquitectónico.
Por el otro lado, Manizales es la última ciudad, creo que a nivel mundial, que es reconstruida en el estilo llamado republicano o ecléctico. Es la última flor que echa esa manera de construir. El trabajo del estuco es una tradición que inicia en el Asia Menor con los toros y los leones asirios, se extiende por toda Grecia y pasa con los etruscos a Roma. Es en el barroco que reaparece este arte y con el republicano manizaleño de Belisario Rodríguez alcanzará su última aparición. Pienso que si Manizales se quema 10 años más tarde, o sea en los años 30, su panorámica urbana no incluiría la arquitectura republicana, ese lenguaje arquitectónico ya estaba terminando su corta agonía. Es importante observar que después de la Reconstrucción de Manizales la decoración de los muros, ventanas y puertas cada vez es menos hasta a que los planteamientos racionalistas del Bauhaus y después Le Corbusier, lo suprimen del todo. Lo sobre saliente del republicano local es su individualidad y manifestación casi romántica (en la acepción rousseana) del ser humano. Especulo que Miguel de Unamuno se sentiría a sus anchas en Manizales, no existe una cuadra en la cual dos casas se parezcan, cada cual construyó como le pareció más bello su edificio, mas todos "armonizan" o mejor conviven en el mismo espacio.
Nuestra ciudad posee un tesoro arquitectónico que significa mucho; es hora no solo de homenajear a los artistas que intervinieron en su creación, sino entender qué lugar le corresponde a esta manifestación en la historia universal de arte y entender qué significa. No se gana mucho con un me gusta en el facebook y tampoco es muy proactiva la nostalgia recordando infancias idas como lo hacen otros. Si es arte lo que tiene Manizales plasmado en su Centro Histórico este es válido por sí y debe ser reconocido como tal y, por su puesto, interpretado. El arte es la expresión de la alegría de vivir y requiere ser compartido y disfrutado.
El drama de Belisario Rodríguez, un artista y un colombiano afincado más en el siglo XIX, es una posible metáfora del país en esa época, entonces definir y comprender a este hombre y su delicada obra nos acercará a la posibilidad de captar y ser dignos de todo este esplendor artístico que significa mucho más que una simple ficha catastral, porque donde hay arte está implicada la vida.
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