Pedro Felipe Hoyos Körbel


El 14 de julio se cumple el aniversario de la muerte del general Miranda, el mismo día en que se conmemora la toma de la Bastilla, momento crucial de la Revolución Francesa. Muchos patriotas como Camilo Torres o Francisco José de Caldas ofrendaron su vida en ese complicado año 1816, y está en manos nuestras, 200 años después, entender su mensaje y con base a sus obras consolidar esa tarea política que ellos nos endosaron llamada democracia e independencia.
Miranda, a pesar de no tener injerencia directa en las batallas finales de la Independencia, aportó muchísimo para que esta lucha tuviera la fuerza moral indispensable para convertirse en victoria.
Fue Miranda una personalidad compleja que rompe el esquema necio elaborado por la historiografía colombiana, de por sí altamente politizada, que solo muestra un Bolívar luchando contra el rey de España y un Bolívar luchando contra el general Santander; todo en blanco y negro, el resto de colores no son asimilados y por ende no aparecen.
Había luchado el general Miranda en todas las guerras de Independencia y revolucionarias de esa definitiva época. En la guerra de Independencia norteamericana participó como oficial español ya que el rey Carlos III aportó tropas para esa guerra. Allí conoció y se granjeó la estima de todos los protagonistas de esa nueva actitud política llamada libertad. Participó en las guerras de la Revolución Francesa en 1793 como general, dado que los revolucionarios carecían de oficiales que dirigiesen ese superávit de soldados. A lado del General Dumouriez participó en el triunfo de Valmy donde por vez primera las tropas de la Revolución derrotan a los ejércitos aliados. En la invasión de Bélgica y Países Bajos, al año siguiente, igualmente también tiene un destacado protagonismo, hasta que su jefe Dumouriez lo acusa de traición siendo él mismo el traidor porque se pasa a las tropas aliadas. Durante un año Miranda prepara su defensa y finalmente es absuelto por el Tribunal de Guerra jacobino. Ahora el general Miranda, que había tratado con todos los líderes civiles de la Revolución, desde Dantón a Robespierre, pasa a Inglaterra con el propósito de consolidar su gran anhelo: sacudir el yugo español y construir el autogobierno de las colonias españolas, en especial de la Capitanía de Venezuela, su patria.
Ante el gobierno inglés, pacientemente Miranda expone su propósito y le corresponde esperar a que esta potencia mundial vea un beneficio propio para intervenir en las colonias españolas. Pero será la invitación, hecha en Londres, del negociador Bolívar la que lo lanzará a su última gran actuación en la historia. Suplantando la parsimonia inglesa que ya había financiado pequeños proyectos, Miranda se traslada a Venezuela para dirigir la guerra de independencia.
El fracaso técnico fue total, tanto que Miranda después de un tiempo de batallas que no requerían de su dirección ya que en pelotera las tropas se lanzaban sin mayor orden a degollar a los españoles, se concentró en organizar la parte política, la más importante. Se trataba de crear instituciones que encauzarían la voz del pueblo, recaudasen los impuestos, atendiesen las relaciones con el exterior, ordenasen en cuanto se pudiese la educación en fin consolidaran un Estado donde un Congreso y un presidente apoyado por ministros condujeran por la vía del desarrollo a esta colonia proclamada autónoma. El día de la firma de la Constitución venezolana Miranda se presentó luciendo su uniforme de general de la Revolución Francesa, actitud que subrayaba la gran experiencia que este hombre había adquirido en el campo de los cambios de gobierno, como lo es pasar de una monarquía a fundar un sistema democrático de gobierno.
El contraste con la situación en Venezuela era desconcertante: todo el mundo gritaba e intervenía sin tener la menor idea de qué estaban hablando. La carencia de hombres formados y maduros le causó a Miranda grandes angustias las cuales devoraron la fe e ilusión que tenía en lograr la libertad para su terruño. El distanciamiento entre él y su amigo Bolívar aumentó. Después de la última derrota y el armisticio firmado entre los patriotas y los españoles, Miranda pensaba retornar a Europa para dedicarse a asuntos más lucidos, pero Bolívar como un Edipo tropical entrega al padre de la Independencia a los españoles, los cuales violando lo pactado, pusieron preso al frustrado general. Su recorrido por las prisiones españolas, Miranda lo concluye en la prisión de “La Carraca” en Cádiz donde muere y es enterrado en una fosa común perdiéndose sus restos mortales.
¿Cuánto habría ganado la Independencia si este hombre hubiera podido transmitir su conocimiento político? ¿Sería el general Miranda el hombre que les hubiera explicado a los patriotas el concepto de partidos políticos, tema que nadie, inclusive Bolívar, manejaba?
Es admirable y causa emoción como en esa época ofrendar la vida, sufrir prisión por lo colectivo era común.
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