Efrain Castaño


El 8 de abril de 1973 murió en Francia el gran pintor español Pablo Picasso a los 92 años de edad y haciendo gala de la gran lucidez.
Una tarde de marzo de 1945 tuvo una larga discusión en entrevista con Jerome Seckler; éste le alabó el famoso cuadro Guernica que protestaba contra el furor de la guerra y su panorama destructor; pero entraron a dialogar sobre la disminución de cuadros con el ser humano frente a la proliferación y aumento de cuadros con temas de la naturaleza, bodegones, instantáneas sobre la belleza de la naturaleza.
Picasso bien sabía que proliferar pinturas sobre la naturaleza: paisajes, flores, animales, era una etapa que mostraba la disminución de la contemplación del ser humano y sus conquistas; pareciera que el hombre estuviese interesado más en las cosas que en el propio ser humano con sus valores e interioridad.
Picasso se sintió molesto ante la afirmación de Seckler: en Estados Unidos no hay tantos pintores como en Francia, pero en conjunto están más llenos de energía, son más vitalistas y se preocupan más por la gente que los pintores franceses.
Después de una pausa Picasso comentó: "cierto, los americanos están en la fase de sentir colectivo, en cambio en Francia eso pertenece al pasado pues nos encontramos en la fase del individualismo".
Fuerte y precisa afirmación de aquel genio de la pintura del siglo XX; el desarrollo y el ascenso de los pueblos se da cuando existe un sueño colectivo, una fuerza cívica, un amor patrio, un compromiso de todos en torno a una Nación; en cambio viene el decaimiento cuando solo se mira el aspecto individual, el egoísmo que solo aboga por el valor de cada uno, pero suprimiendo el valor de los demás.
Aquella afirmación de Picasso nos debe llevar a elevar nuestra mirada a los demás, tener en cuenta sus situaciones sociales, saber ver la pobreza de tantos frentes a la opulencia de pocos que no comparten lo que poseen olvidando la descripción evangélica del rico como el administrador de los bienes en orden al servicio de los desposeídos.
Mirada altamente Pascual, brotaba de la Resurrección de Jesús que es invitación a resurgir de nuestras postraciones, posiciones egoístas, ademanes ofensivos, pasos de eliminación, falta de reconocimiento del bien de los demás; el amor del Señor es horizonte infinito, abierto, de inmensa magnitud.
Al mirar a Picasso morir a los 92 años de edad con una vitalidad actuante de alta vibración artística, cabe desear llegar a una edad similar pero con igual fuerza y capacidad, vitalidad y creatividad; para ello es necesario un cuidado del cuerpo disminuyendo todo lo dañino para nuestra mente o nuestro vigor corporal.
Es invitación a la fuerza Pascual de quien sabe que la muerte es vencida por la vida.
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