Efrain Castaño


En este Adviento que termina soy esperanza y deseo; miro y vislumbro un nacimiento santo cuya memoria llena al mundo de luces, colores, sonidos y sonrisas.
Escucho a diario el sonido seco en fogonazos mortales de fusiles y cañones que matan sin piedad y con dardos de odio pero sé que existe el villancico tierno que en Navidad me dice que es posible el sonido múltiple de risas, perdón y abrazos tiernos que en el canto alegre abre horizontes divinos.
Oigo el llanto angustiado de pequeños asustados y hasta abandonados, escandalizados y maltratados, heridos y azotados por acciones cercanas de engaño y desgano, pero oigo también el llanto mimoso que sale de una cuna en un pesebre humilde y me parece que no todo está perdido, que el llanto puede convertirse en lluvia limpia y fecunda de amor hacia el débil, el niño, el empobrecido del mundo.
Sin querer toca escuchar a veces música estridente y grosera que llaman de parrada aún en grosería de letras de bajeza, pero Navidad me regala el balido de la oveja, el grito feliz de un niño, la risa fina del joven y la voz ronca del abuelo que me dicen que Navidad es creación de gozos y sonrisas.
Asisto a la locura veloz por los regalos que suben en costos y exigencias, que llenan de cansancio a padres modestos fatigados por cuentas y deudas para dar lo pedido en listas largas y estrictas; pero al llegar a la cuna de Belén comprendo que el regalo auténtico está envuelto en pañales con olor a manos tersas que los prepararon amorosas.
Duele ver la lucha por el pan de cada día que lleva a algunos a buscar entre canecas residuos de las mesas de ayer y en Navidad comprende que el pan verdadero está en la cuna como en canasta universal que invita a compartir, pues Belén traduce en idioma de Biblia "la casa o cesta del pan"; no hay Navidad sin pan de Eucaristía y sin pan partido al pobre y al hambriento.
Es Navidad: acércame María a la fiesta de amor y cercanía; enséñame José a servir al Señor con sencillez y valentía; métanme en medio del pesebre y aprenda con ustedes qué es la vida, la marcha, la lucha.
Es Navidad: que me despoje de orgullos y querellas, de vicios y suplicios y con alma de amor me postre, ofrezca dones que alimenten al pobre y cante la certeza de amor eterno y santo.
Mis ojos se conviertan en estrellas que titilen de gozo e irradien Navidad; mis manos estrechen a todos mis hermanos y se escuche un canto universal con noche de paz, perdón y alegría. Feliz Navidad.
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