Efrain Castaño


Pasé por la librería y vi en la vitrina anunciado un pequeño libro cuyo título me llamó la atención: "la Filosofía del Chavo"; por eso digo chaviana y no chavista; es referencia al pensamiento que en sus entregas de sano humor el señor Roberto Gómez Bolaños quería resaltar.
Al "Chavo" (muchachito necio y pobre del barrio) se le llamó primero "Chespirito", vocablo inventado en castellano para significar "Shakespeare chiquito", bajito, sencillo, ya que pronto se vio que Roberto con su humor y programas pretendía dejar un mensaje, acentuar algunas actitudes sociales e individuales de valor de crecimiento.
Para este "Año de misericordia", invitados a "ser misericordiosos como el Padre" que se manifestó en Jesús, veo que los principios chavianos tienen validez y aplicabilidad como eco de actitudes del Evangelio.
Si la misericordia se manifiesta en el diario vivir superando la violencia interior y exterior, el "bueno, pero no se enoje" es una invitación a no estar en casi permanente apertura a la rabia, el enojo, el mal trato, la mala palabra; si en cada hogar todos frenáramos el enojo que se mantiene a flor de piel, la vida sería más grata, simpática y alegre, no tendríamos el aumento de hechos de violencia intra familiar, la convivencia sería más posible.
Junto al anterior estilo reactivo encaja bien otro dicho chaviano: "tómelo por el lado amable", que es una invitación a saber mirar al hermano sin perjuicios, en saber ver en los acontecimientos escalones de una historia que se va haciendo cada día, en superar las contrariedades con valentía y coraje que no es otra cosa que el evangélico "cargar con la cruz de cada día", sin maldiciones o estériles lamentos.
Y qué decir de otra manera de contestar después de un equívoco, un error o hasta una desobediencia que hacía rabiar a más de uno en el elegante elenco de cada capítulo: "es que no me tienen paciencia"; la intolerancia ha sido clasificada como una de las reacciones más comunes en nuestro pueblo colombiano, la falta de aguante frente al equívoco y la espera del remedio; es perder la óptica del desarrollo de la persona, del aprendizaje de lo malo a lo mejor y de lo mejor a lo superior y más perfecto, ya que todo tiene una manera correcta, precisa y sabia de decir o hacer.
Todo lo resume el Chavo o Chespirito o el nombre que deseemos recordar de este simpático y sabio personaje o personajes creados por el genio de Roberto Gómez, en la consigna que desde la canción que enmarcaba cada presentación reforzaba: "qué bonita vecindad", eco de aquello que se decía de los primeros cristianos y que hemos olvidado: "miren cómo se aman", que traía admiración y conquista.
Qué buena y bonita vecindad debemos buscar cada día en nuestros hogares, barrios y sitios de trabajo y descanso, qué buena manera de amarnos, ayudarnos y vivir en caminos de paz; es vivir el año de la misericordia aprendiendo a ser misericordiosos.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015