Beatriz Chaves Echeverry


Más allá del hecho científico, pues ya se ha comprobado que el corazón tiene un sistema nervioso con más de 40.000 neuronas y una compleja red de neurotransmisores, parece que, evidentemente, los seres humanos poseemos la capacidad de percibir y de tomar decisiones desde el corazón, echando mano de ese don que hasta ahora no nos habían podido explicar muy bien: la intuición.
Según han podido comprobar estudios hechos en diferentes universidades tan prestigiosas como Cambridge, tenemos la posibilidad de anticiparnos a los estímulos para preparar una respuesta, aunque no todo el mundo tiene igual habilidad para conectarse con esta fuente de sabiduría interior. El don está más desarrollado en aquellas personas que tienen mayor interocepción, que es la capacidad de sentir los mensajes que nos da el cuerpo. Pero por poca o mucha que sea nuestra intuición, siempre podemos utilizarla para orientar nuestras decisiones, usando esta maravillosa herramienta para acceder a la sabiduría del corazón; este nunca nos engaña si lo sabemos escuchar y si lo que decidimos nos da paz, es porque hemos tomado el camino correcto. Así pues, la próxima vez que se encuentre en una encrucijada pregúntele a su corazón, seguro él sabrá darle la mejor respuesta.
Otro de los hallazgos científicos, para mí más interesante, es la presencia de un campo electromagnético que se irradia a partir del corazón, este campo es medible y es 5.000 veces más potente que el del cerebro. Para el investigador del instituto HeartMath, Rolin McCraty, el hecho más importante es que nuestras emociones se imprimen en este campo y cuando interactuamos con los demás se produce un intercambio. Lo que preocupa al investigador es que cuando lo que se transmite son emociones negativas el efecto puede ser muy nocivo. Como mamá hace unos años entendí esto de manera intuitiva; pude observar que la estabilidad emocional de mi niña dependía casi exclusivamente de mi propio estado emocional. Algunas culturas hablan del espejo, bueno, es algo así; si yo estoy bien, puedo ver a mi niña alegre y tranquila, pero si me altero de alguna manera, inmediatamente veo su reacción reflejándome. Ahora trato de cuidar mis estados de ánimo mucho más, aunque conservar el equilibrio emocional a veces no es sencillo, me he vuelto más consciente de la responsabilidad que tengo. También creo que afectamos no solo a nuestros hijos, con quienes, por supuesto, tenemos una simbiosis mucho más profunda, así mismo tenemos la capacidad de afectar negativa o positivamente a quienes nos rodean. Por tanto la higiene mental y emocional debe ser parte de nuestra rutina diaria, como lo es bañarse o cepillarse los dientes, no les puedo dar fórmulas mágicas para lograrlo, pues no soy terapeuta ni gurú, lo que les puedo recomendar es que cada quien busque las suyas conscientemente.
Para mí, desde que murió mi esposo, ha sido de gran ayuda practicar ejercicio de forma regular, es una manera de poner a trabajar la química corporal a mi favor, tratando de contrarrestar todas las emociones negativas que surgen a partir de un duelo. El contacto con la naturaleza me equilibra y me sube la energía. La práctica de la meditación también me ha ayudado a tener una mente más calmada. Para otras personas será la oración lo que les ayude, por eso insisto en que cada quién debe buscar lo que mejor le funcione. Lo que sí debemos hacer todos, es tomar conciencia de la importancia del buen manejo que le podemos dar a nuestras emociones, para que así contribuyamos al bienestar de quienes nos rodean, esta es otra manera de ayudar a construir la paz en nuestro entorno.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015