Luis Alfonso Arias A.


Para casi nadie es desconocido que una de las principales funciones del Banco de la República es velar por el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de nuestra moneda, el peso; lo que en palabras comunes y silvestres significa controlar la inflación. Y por eso, desde que la Constitución Política de 1991 le asignó esa labor, siempre ha dictado las medidas económicas para que, en esencia, el dinero nos alcance cuando vayamos al supermercado a abastecernos y alcance también para satisfacer el resto de nuestras necesidades básicas.
Y hay que decirlo con claridad y admiración: tal vez el resultado más importante de toda la política económica colombiana en los últimos 20 años ha sido, precisamente, el éxito en el control de la inflación. Recordemos aquellas tasas de inflación de la década de los 90 que se paseaban libremente entre el 20% y el 25%. ¿Qué tal hoy Colombia con una inflación de ese orden? Es mejor no imaginarlo.
Y por estos días inquieta en todos los círculos económicos del país el tema de la inflación. ¿Por qué? Veamos: Para el año 2015, el Banrepública ha previsto que la inflación en Colombia será del 3%, con un margen de error de un punto menos o un punto más, o sea entre el 2% y el 4%. Si al final del año la inflación termina entre dicho rango, seguramente el equipo del Banco celebrará su nuevo acierto.
Pero ¿qué es lo que está sucediendo para que estén prendidas las alarmas con la inflación? Sencillamente que el dato que acaba de presentar el DANE, correspondiente al mes de febrero de 2015, muestra una cifra interanual del 4,36%, es decir, que la inflación de los últimos 12 meses (marzo 2014 a febrero 2015) presenta un acumulado del 4,36%, por fuera del rango fijado por Banrepública y "muy lejos" del 3% previsto. Pero preocupa también el hecho de que el año pasado, por esta misma época, la inflación acumulada era del 2,32%, lo que evidencia un crecimiento notorio de un año a otro, al pasar del 2,32% al 4,36%.
Pero no es analizando los números fríos como se sacan conclusiones. Hay que mirar esos números en el contexto de lo que sucede hoy en nuestra economía. Es decir, hay que tener en cuenta, por ejemplo, que el dólar está disparado, el precio del petróleo se redujo a la mitad, el precio de algunos alimentos como el arroz, la papa y algunas verduras se ha incrementado notoriamente, el sector industrial no pasa por el mejor momento y las exportaciones colombianas no crecen.
De los hechos antes referidos, podemos destacar dos, como influyentes principales para que la inflación esté inquieta. Primero, el incremento desbordado de los precios de algunos alimentos como los ya mencionados; y segundo, el alza del dólar, que empieza a trasladarse a los precios de los productos colombianos, pues son muchos los insumos que se importan del exterior para soportar los procesos productivos en nuestro país.
La situación no está fácil para la economía colombiana. El Banco de la República, en su reunión del viernes pasado confía en que los actuales niveles ofrecen tranquilidad para las metas económicas. Así mismo prevé que la meta de inflación será del 3,6% para este año, dentro del rango inicialmente previsto.
¿Se cumplirá la meta de este año? Confiemos en que el dólar alcanzará su techo pronto, y que los pronósticos de Banrepública serán una realidad, pues de lo contrario nos tocará lidiar con las verdes y las maduras.
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