Luis Alfonso Arias A.


Una de las noticias que ha puesto en alerta al mundo automotriz, es el reciente anuncio hecho por el gigante tecnológico Apple de lanzar al mercado un carro eléctrico. Y si las cosas salen según lo previsto, después del año 2020 será común ver rodando por las calles colombianas (y del mundo) vehículos adornados con una pequeña manzanita mordida en la parte delantera del capó, al estilo Mercedes. ¿Cómo se llamará este carro eléctrico? iMove, iCar, iMotion u otro parecido, pero muy seguramente su nombre empezará con la letra "i", tal como iPhone, IPad o iPod. O de pronto nos sorprenden con otro Mac. Lo cierto es que desde ya bautizaron el proyecto con el nombre de "Titán", quizás con la intención de emular a uno de los poderosos dioses de la mitología griega.
Es un hecho que Apple viene trabajando desde hace varios años en este proyecto. Recientemente, los principales periódicos estadounidenses como Wall Street Journal y USA Today, así como la agencia Bloomberg, confirmaron que el gigante tecnológico tiene en caja el dinero suficiente para desarrollar esta idea; e igualmente es de dominio público que más de un centenar de empleados trabajan en el proyecto y que ha contratado a los más altos ejecutivos que antes trabajaron para Ford, Mercedes Benz y Tesla, está última con experiencia en autos eléctricos.
Y a juzgar por los exitosos resultados de Apple en todos los productos lanzados al mercado, estoy seguro de que veremos un carro con una alta dosis de tecnología, que competirá fuertemente con la variada gama de marcas existentes. Todo apunta a que será un producto triunfador en el mercado automotriz, pues conjugará dos elementos fundamentales: de una parte, la trayectoria de una marca como Apple que siempre se asocia con alta tecnología; y de la otra, el hecho de no utilizar gasolina para su funcionamiento, pero sí una batería eléctrica recargable, e ir a tono con la ola verde que envuelve al mundo moderno.
Que Apple quiera competir con Mercedes Benz, Volvo, Ford, Audi, Chevrolet o Mazda, por mencionar solo algunas marcas, resulta muy novedoso e interesante, porque tendrá que lograr altas eficiencias en un mercado de mucha manufactura y reducida utilidad; particularmente creo que el equipo de Apple sabrá reducir el margen de error a la mínima expresión y con absoluta seguridad logrará un carro confortable, fino, futurista y con los mejores estándares tecnológicos y de calidad. Y ojalá que este nuevo carro venga dotado de un buen iPod para la música, así como de un súper iPhone, seguramente ’10 plus’ para la época.
Pero eso sí, el equipo a cargo del proyecto tendrá que aplicar todo su ingenio a la hora de definir la batería recargable del vehículo, porque si va a ser como la del iPhone, que a las 12 del día ya está agotada, ¡apague y vámonos!
En fin, estoy seguro de que los líderes del proyecto ya han pensado en todos estos detalles, grandes y pequeños, y por supuesto los tendrán resueltos. Pero hay una cosa que especialmente me inquieta y que no por pequeña e insignificante puedo dejar de mencionar. ¿El cable del cargador se dañará tan fácilmente y será tan costoso como el del iPhone? Confiemos en que no, porque a pesar del alto grado de satisfacción con el teléfono, debo confesar mi terrible aburrimiento (y el del bolsillo) con la corta vida del famoso cablecito. Esperemos que a la ‘manzanita sobre ruedas’ no le falte detalle y que podamos darnos el lujo de sentir algún día su olor a nuevo.
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