Fanny Bernal Orozco


El suicidio en Colombia es un asunto de salud pública, niños, adolescentes, adultos, viejos, toman la decisión de acabar con sus vidas, en condiciones dramáticas y dolorosas para los familiares que les sobreviven, algunas veces, luego de un largo sufrimiento emocional y otras, como un acto desesperado e impulsivo, con el cual pretenden acabar con su historia de aflicción, humillación o conflicto e intimidación.
En Colombia y en el resto del mundo niños y adolescentes han optado por suicidarse luego de padecer maltrato, burlas y acosos por parte de sus compañeros de colegio o universidad, hechos que muchas veces son conocidos por directivos y docentes, sin embargo, a pesar de la importancia que tiene este asunto, no se brinda el espacio para apoyar, quizás debido a las múltiples funciones académicas que deben asumir profesores y rectores en los centros educativos.
Para Olweus (1993), citado por Chaux E, la intimidación escolar, también conocida como matoneo, acoso escolar, hostigamiento o bullying, es la agresión repetida y sistemática que ejercen una o varias personas contra alguien que usualmente está en una posición de menos poder que sus agresores.
El uso de las redes sociales de forma errónea, ha ayudado a que las burlas y las humillaciones se multipliquen, basta un clik para que cientos de personas conozcan intimidades de una persona y se opine de ella usando palabras degradantes y vulgares. ¿Piense usted, cómo puede ser encontrarse con los demás, después de haber estado expuesto a los ojos y las críticas de los demás de manera abusiva?
El bullying, es también acoso emocional, psicológico, moral y de hecho, cuya intención es causar el mayor dolor y humillación posible, a través de burlas o de palizas que son propinadas a la víctima en sitios donde hay pocos testigos, con lo que se pretende fundamentalmente; mostrar poder y arrogancia. En estos actos, abundan la sevicia, la crueldad y la indiferencia y falta sensibilidad, empatía y compasión.
Optar por el suicidio como única salida, es gritar que se está en una inmensa soledad, en un medio donde solo caben el odio y el desprecio, los golpes, el rechazo y la indignidad. Un mundo en el cual los agresores, son incapaces de regular sus emociones, tienen problemas de socialización, son desafiantes y altaneros y en general no se arrepienten del dolor que han generado en las victimas y en las familias de estos.
Suicidio y bullying, son asuntos que se entrelazan de forma significativa y dolorosa, no puede ser que estas muertes solo sorprendan cuando aparecen en grandes titulares de prensa y luego no se hable de ellas. Tales muertes deben provocar reflexiones e intervenciones que prevengan actos como estos. Es esta, una experiencia brutal para cualquier familia y lo más triste, es que luego son solo frías estadísticas, ante las cuales, sigue danzando el maltrato y la indiferencia, mientras que los dolientes sanan y cicatrizan las heridas del suicidio.
*Psicóloga y profesora titular de la Universidad de Manizales.
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