Fanny Bernal Orozco


Los abuelos en Colombia cumplen muchas funciones en la vida familiar, cuidan los nietos, los llevan y traen del jardín o del colegio, son desde tempranas horas compañía para los más pequeños que no tienen quien los cuide, debido al trabajo de los padres; con frecuencia se ve en las calles a personas con muchos años tratando de cruzar las calles con dificultad, de la mano de uno o dos pequeños. Es posible que los padres se sientan seguros al dejar a sus hijos en la casa de los abuelos y posiblemente tengan razón, sin embargo no todo funciona bien al interior del mundo domestico cuando los padres se despiden. Por ejemplo, en algunos hogares las normas, los límites, las reglas, se desdibujan y con ellos, el manejo de la autoridad, así como también de algunos valores que son fundamentales en las relaciones familiares.
Hay padres que tienen gran dificultad para dar un ejemplo adecuado de respeto y consideración hacia los abuelos y esta actitud la ven los niños quienes en poco tiempo están repitiendo lo que hacen los adultos. Horacio y Mercedes quienes trabajan todo el día, tienen dos hijos de cinco y siete años, el de cinco años, por todo hace un berrinche acto emocional al que ninguno de los adultos, ha puesto límites, puesto que siempre lo complacen; la semana anterior el abuelo le negó algo al niño y éste (el pequeño), le respondió con una cachetada, todos se quedaron callados, nadie increpó al menor, como era la hora de irse para la otra casa, los papás cogieron los chicos y se los llevaron. Los abuelos afirman que no se quejan para no armar un problema, igual al otro día los vuelven a llevar.
Quizás los padres consideren que el papel de los abuelos es cuidar y jugar, y que ello no requiere mucho esfuerzo, sin embargo es importante tener claro, que por más amor que sientan hacia los hijos y nietos, ellos tienen una vida y unas necesidades emocionales que no se están teniendo en cuenta cuando pasan a asumir el papel de cuidadores.
Es común escuchar que ser abuelo es maravilloso, ya que es la época para dar amor, sin ninguna responsabilidad ante el cuidado y la crianza, la verdad es que no es así, a muchos hoy les corresponde involucrarse tanto con su tiempo, como emocional y económicamente en los asuntos familiares, académicos y de formación. Pero no es lo mismo atenderlos un ratico los fines de semana, que tener que levantarse a las cinco de la mañana a asumir unas tareas que en principio no les corresponden, pero que tienen que hacer a pesar del cansancio y el agobio. Es indudable que así la vida familiar no siempre es grata. Qué importante sería que los padres se preguntaran si los abuelos se cansan y si son esas las circunstancias y las responsabilidades con las que ellos quisieran terminar sus vidas.
*Psicóloga – Profesora Titular Universidad de Manizales.
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