Fanny Bernal Orozco


Discurrir acerca del perdón significa hablar de diferentes emociones y de cómo éstas pueden incidir y afectar las experiencias cotidianas de manera negativa, o por el contrario ser un soporte importante para tener calidad de vida. Dice el doctor David Viscott en el libro ‘El lenguaje de los sentimientos’ que éstos son como “una forma en la que el individuo se percibe, es la reacción que se tiene con el mundo que le rodea”.
De acuerdo con lo anterior vale la pena analizar qué pasa por la mente de una persona cuando lo que le sucede a ella o a su entorno, le causa un malestar tan grande que acaba con su tranquilidad y además de reaccionar de forma grosera y a veces hasta violenta.
Las emociones y los sentimientos llevan y traen informaciones, están activas, alertas y avisan de algunos acontecimientos, lo cual quiere decir que son fundamentales en todos los aspectos de la vida, por lo tanto hay que conocer de ellas, para saber qué generan a nivel interno y cuáles son las reacciones más frecuentes.
Dolor, rabia, impotencia, repulsión, vergüenza, culpa, miedo, envidia, orgullo, son todas ellas, difíciles de entender y más aún de aprender a gestionar y a elaborar.
Hay personas que la mayoría de las veces hablan desde la rabia, con insultos, amenazas, burlas, con el ánimo de hacerle la vida imposible a otros, quizás hasta el momento no se han dado cuenta de que están enfermas y de gravedad, porque sus mundos viven llenos de veneno y para este mal no hay cura, si ellas mismas no se dan cuenta o no interiorizan cómo son de tóxicas sus actitudes.
Hay dolores, rabias, miedos, abandonos, venganzas, ofensas, culpas, que necesitan, además de ser escuchadas, que se puedan perdonar, y para ello hay que invertir tiempo y clara decisión, por lo tanto no es algo al azar.
A veces hay que pedir perdón, otras perdonar a los demás y especialmente perdonarse así mismo. Los actos de perdón son fruto de reflexión y del vencimiento de las resistencias. El perdonar libera y equilibra, rebaja el estrés emocional y físico, purifica y fortalece la autoestima.
El perdón también es una renuncia consciente a recibir ofensas o a infringir dolor a otros seres humanos, lo anterior significa que hay que usar la voluntad con ahínco y con fuerza, no se puede andar por la vida recogiendo para sí mismo lo que otros tiran. Así como tampoco regando malestar y dolor a las personas que están en el camino.
Así las cosas, el asunto del perdón es toda una escuela de aprendizaje, dónde las lecciones primeras comienzan por conocer las emociones propias y luego las ajenas, las expresiones de éstas, las reacciones y las consecuencias, es decir un curso complejo y diferente cada día, que aunque no tiene fecha fija de terminación, puede ser un maravilloso pretexto para vivir mejor la vida.
*Psicóloga – Profesora Titular Universidad de Manizales.
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