Jaime Enrique Sanz Álvarez


Tenía la idea que, luego de la "seguridad democrática", con las guerrillas derrotadas, o casi merced al salvavidas que les dio y les sigue dando Venezuela, se iniciaría una corta etapa de diálogos con las Farc que condujeran a su desmovilización definitiva. Sin embargo, nada de lo que yo soñé se ha dado:
1. Los diálogos no han sido cortos, llevan dos años y a pesar de los anuncios de terminación antes de octubre de este año, amenazan con eternizarse.
2. Aún cuando, por razón de tener como sujetos a las Farc y al Gobierno, solo pueden tener como resultado la desmovilización de este grupo guerrillero, el proceso se nos vende con el objetivo de lograr La Paz y, es obvio, no puede haber una paz parcial.
3. No obstante lo anterior, al grupo guerrillero se le dio la condición de par y se discute con ellos todo un programa de gobierno, ellos además se comportan, como se anuncian, esto es, un ejército. Por ello hablan de armisticio y se niegan a entregar sus armas, porque entienden puede mirarse como rendición, que no lo es, si las entregan a la ONU, por ejemplo. Acuden más bien al término dejación, que es ambiguo.
4. Están de acuerdo las Farc que el resarcimiento a las víctimas sea integral. Ahora se viene a saber que es a cargo del presupuesto de la Nación. Muy a tono con su prédica, que ellos también lo son, no ofrecen reparación alguna. Ni perdón, ahora hablan de un perdón colectivo. Que todos pidamos perdón.
Todo lo anterior sin hablar de los temas gordos, los famosos sapos que debemos tragarnos y, para lo cual de a poco nos han venido ambientando o preparando, esto es, El perdón por los delitos cometidos y el regalo final: Que puedan ser congresistas.
5. Para el primero de estos asuntos el Sr. Fiscal de la Nación un día sí y, otro también, nos habla de la justicia transicional como remedio incluso para los delitos de lesa humanidad. A todas estas ¿Qué es la justicia transicional? Es que hay dos justicias… ¿Una Justicia ordinaria para estados de normalidad y otra transicional para permitir que grupos al margen de la ley se reintegren? Pues no, la justicia no puede ser sino una. Yo creo, como lo decía el inolvidable pensador y jefe político Álvaro Gómez Hurtado, que debe hablarse de un ablandamiento de la ley para permitir la transición. Pero llevarla a su inaplicación es aniquilarla. Si al tiempo aplicamos dos tipos de ley bien podríamos decir que hay dos justicias… Una para los que ocasionalmente delinquen, a los que se les aplica con todo su rigor y otra para los que cometen toda clase de delitos que pagan con trabajo social.
6. Ahora se dice y se publica que, no es lógico que se exija a la guerrilla que entregue las armas y se vaya a la cárcel. A mí, por el contrario, me parecen lógicas ambas cosas. Que entregue las armas (Nada de dejación, entrega, no al Ejército, ni al Gobierno, es obvio. A la ONU, por ejemplo) y paguen pena de cárcel, menos, pero suficiente para dejar incólume la ley. Después, recuperarán sus derechos, incluso el de ser elegidos: Esa es la lógica.
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